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Elemrise
❦ Bestiario

Enano de las Minas

Excavador de las galerías que unen Blazaria y Solaria

2 min de lectura

Los enanos de las minas cavan hacia abajo hasta que el hierro se vuelve arena. Trabajan mejor en cuadrilla, y cuando no queda otra salida, encienden su propia mecha.

Abajo no hay reinos. Solo roca, y la roca no pregunta de dónde eres. — Durn, Enano de las Minas

No hay que confundirlos con los enanos herreros de las Montañas de Hierro. Los de las forjas alzan el martillo al sol; los de las minas no lo ven en años. Su oficio es bajar. Excavan las galerías que atraviesan las montañas de lado a lado, y las más profundas descienden tanto hacia el sur que, según los propios mineros, en algún momento el hierro se convierte en arena caliente: es el subsuelo de Solaria. Por eso estos enanos tienen en la sangre tanto fuego como desierto.

Un enano de las minas solo es un enano. Una cuadrilla es otra cosa. Cuando trabajan juntos, se mueven con una coordinación que asombra a los forasteros: se pasan herramientas sin mirar, se avisan con golpes en la roca y reaccionan antes que cualquier otro ser ante un derrumbe. Su lema de cuadrilla es «el último en salir apaga la luz», y lo dicen sin ironía.

La costumbre más temida de los mineros es la Mecha. Cuando una galería se derrumba y algún compañero queda atrapado, el enano más cercano a la veta de fuego se carga de pólvora de mina y se lanza contra la roca. La explosión abre paso, y el enano no sale. Los blazarianos consideran la Mecha el máximo honor del reino; los mineros, simplemente, lo que hay que hacer. Cada galería principal tiene una pared llena de nombres grabados con punta de pico.

Durn, el enano que encontró el Cáliz de Ignis, es hoy el minero más famoso de Roglamor, aunque él odia la fama. Lo que no cuenta en las tabernas es lo que vio en las paredes de la cámara del cáliz: los grabados del pilar, los seis cristales y el sello roto. Desde la Fractura, otras cuadrillas han encontrado grabados similares en galerías que nadie había excavado, como si alguien hubiera estado cavando bajo los reinos mucho antes que ellos.

Los duendes del bosque y los enanos de las minas se odian desde tiempos tan antiguos que nadie recuerda el motivo. La versión enana sostiene que un duende robó la primera lámpara de mina. La versión duende, que los enanos cavaron bajo un árbol sagrado. Las dos partes coinciden en una sola cosa: el otro empezó.

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