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Elemrise
❦ Bestiario

Ignis, Señor de Blazaria

La primera llama del Cristal de Brasa, señor de un reino que vuelve de la ceniza

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No es un rey de carne: es la primera llama que salió del Cristal de Brasa. Ha muerto y ha vuelto más de una vez, y sabe exactamente cuántas veces más podrá hacerlo.

Mi señor ha muerto tres veces que yo sepa. Las tres volvió más callado. — Durn, Enano de las Minas

Cuando los primeros guardianes crearon los seis cristales, del Cristal de Brasa brotó una llama que no quiso quedarse dentro. Esa llama es Ignis. Con el tiempo adoptó la forma de un señor de magma, de hombros como coladas de lava y un corazón que es la brasa más antigua de Roglamor. Su segundo vínculo, el astral, procede de ese mismo origen: Ignis recuerda el cielo de antes del Sellado, y mira las estrellas como quien mira a parientes lejanos.

El lema de Blazaria, «Arder hasta las cenizas, y volver», es en realidad su biografía. Ignis ha muerto varias veces, y en todas ha regresado de su propia ceniza, más débil durante un tiempo, hasta que el corazón del reino vuelve a encenderlo del todo. Pero sus regresos no son infinitos. Cada vez que vuelve, algo de él se consume para siempre, y algún día su ceniza no se levantará. Nadie en Blazaria sabe cuántas vueltas le quedan. Ignis sí lo sabe.

En su presencia nada permanece oculto. Su fuego ilumina las intenciones igual que las paredes: el mensaje que alguien acaba de recibir, la carta que guarda en la manga, el plan que trae preparado. Por eso la corte de Blazaria tiene fama de ser la más franca de Roglamor, y los embajadores de otros reinos la detestan.

Durante la Guerra de las Cenizas entró en la Bahía de las Mareas Cambiantes al frente de su flota, y las aguas de Aegir lo apagaron. Volvió de la ceniza en la orilla, frente al Ruiseñor, y ambos comprendieron que ninguno podría acabar con el otro. El tratado frágil se firmó esa misma tarde. Siglos después, tras la Fractura, el corazón de su reino empezó a menguar, y Ignis envió a Durn, un Enano de las Minas, a recuperar el Cáliz perdido. Cuando Durn volvió, Ignis solo le preguntó si había visto los grabados del pilar. Esa noche, por primera vez en trescientos años, mandó mensajeros a los otros cinco reinos.

Tampoco ha condenado en público a Lyra, su Creadora de Llamas, después de la Erupción de Ira que arrasó media ciudad. En Blazaria se dice que el Señor del Fuego entiende la segunda oportunidad mejor que nadie, porque él mismo vive de ella.

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