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Elemrise
❦ Bestiario

Duende Bombardero

Artilleros sin reino en la guerra más antigua y ruidosa de Roglamor

2 min de lectura

Los duendes no recuerdan por qué odian a los enanos. Los bombarderos tampoco, pero lo celebran con un BOOOM cada vez que tienen ocasión.

¡Ah, el deleite de desatar el caos entre los campamentos enanos con un BOOOM! — Pifo Mechacorta

Los duendes no pertenecen a ningún reino. Viven en los huecos entre fronteras, en raíces de árboles que nadie ha reclamado, en grietas de montañas que ningún mapa nombra. No juran por ningún cristal y no responden ante ninguna corona. Lo único que los une es una rivalidad con los enanos tan antigua que ni unos ni otros recuerdan cómo empezó. Los Duendes Bombarderos son la expresión más entusiasta de ese odio.

Fabrican sus bombas con resina, setas secas y una pólvora que roban, pizca a pizca, de las propias minas enanas, lo que convierte cada explosión en una broma doble. No buscan matar, o al menos eso aseguran: buscan el estruendo, la humareda, el enano con las barbas chamuscadas y la mirada perdida. Su táctica favorita es lanzar una bomba a los pies del guerrero más grande del bando contrario para que, aturdido, tarde un buen rato en volver a ponerse en guardia.

Desde la Fractura tienen un problema de imagen. La Invasión de Duendes Corrompidos ha llenado Verdelume de criaturas parecidas a ellos pero oscuras e insaciables, y muchos enanos ya no distinguen entre una cosa y otra. Los bombarderos están furiosos: no soportan que otros se lleven el mérito de sus explosiones ni la culpa de sus travesuras. Han empezado a bombardear también a los corrompidos, con el mismo entusiasmo, y algunos enanos los han visto hacerlo sin saber si darles las gracias.

El bombardero más famoso es Pifo Mechacorta, que voló diecisiete veces el campamento de Halvar Martillo-Hondo. La decimoctava vez, Halvar lo esperaba despierto y lo atrapó por la oreja. En lugar de castigarlo, le enseñó cómo hacer una mecha que no se apaga con la lluvia. Pifo no ha vuelto a atacar a Halvar. Pero ahora sus bombas funcionan en todas las estaciones, y el resto de los enanos todavía no le ha perdonado a Halvar esa lección.

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