Saltar al contenido
Elemrise
⚭ Vínculo

La barba chamuscada

Enemigos que se salvaron la vida

1 min de lectura

Pizco, el duende bombardero, voló tres campamentos enanos y la mitad de la barba de Durn. Cuando la galería se derrumbó, fue el único que oyó los golpes de Durn bajo la roca.

¡Ah, el deleite de desatar el caos entre los campamentos enanos! Menos en uno. Bueno, también en ese. — Pizco

Entre duendes y enanos hay una guerra tan vieja que nadie recuerda su causa. Pizco la practicaba con entusiasmo: le encantaba esperar a que los Enanos de las Montañas de Hierro se sentaran a cenar para hacer volar la olla. Durn era su víctima favorita, porque era el único que se reía después.

Un invierno, una galería de las minas se vino abajo con Durn dentro. Los enanos la dieron por perdida tras dos días. Pizco, que estaba en la ladera preparando su siguiente travesura, oyó tres golpes, una pausa y otros tres. Durante una noche entera colocó cargas tan pequeñas y tan precisas que solo movieron las piedras justas.

Durn salió cubierto de polvo, con la barba chamuscada por la última explosión. Miró a Pizco, que ya estaba huyendo, y le gritó que le debía una barba. Desde entonces, en cada campamento enano donde Durn cena, la olla sigue saltando por los aires. Pero ahora siempre queda una ración apartada junto a la entrada.

◆

Vínculos