Vigilan en silencio la llanura donde el fuego arde bajo tierra. Cuando caen, vuelven una vez más desde la ceniza para terminar su turno de guardia.
Mi turno termina al amanecer. Si muero antes, vuelvo a terminarlo. — Juramento de los Guardias de los Valles Quemados
La guardia de los Valles Quemados nació de una paz incómoda. Tras la Guerra de las Cenizas, hacia el año 2.300, Blazaria necesitaba vigilar sus llanuras del sur, y lo hizo con quien tenía a mano: veteranos de sus propias legiones y mercenarios de Solaria que se habían quedado sin desierto al que volver. De ahí su doble naturaleza. Visten armaduras de hierro blazario y máscaras de vidrio de arena, y juran por el fuego y por el sol a la vez.
Su oficio es esperar. Los valles son llanuras ennegrecidas donde el fuego arde bajo tierra y la roca cruje de calor. Los guardias vigilan en silencio, marcados por las llamas, y obedecen una costumbre antigua de Blazaria: los muertos vuelven en la ceniza. Cuando un guardia cae en su puesto, sus compañeros esparcen sus cenizas sobre el mismo suelo, y durante una noche el caído se levanta, más débil y más gris, para terminar su turno. Al amanecer se deshace del todo. Cuando un superior les insufla fuerza, se lanzan a desafiar al enemigo más grande que tengan delante, porque así lo exige su juramento.
Fue aquí donde el Vacío entró por primera vez en Blazaria, en la Noche de la Puerta Negra de 2.847. Los guardias resistieron hasta que la capitana Brasa Ojosal cayó, se levantó desde su ceniza y volvió a caer. No pudieron detener la invasión, pero la retrasaron lo bastante para que la capital cerrara sus puertas. Meses después llegó la Erupción de Ira de Lyra, y la lava que acabó con los invasores enterró también la mitad del cuartel de la guardia. Los guardias no hablan de Lyra. Pero tampoco permiten que nadie hable mal de ella delante de ellos.
Uno de los suyos acompañó a Durn, el Enano de las Minas, en la búsqueda del Cáliz de Ignis. Las crónicas solo dicen que «el guardia cayó primero». La guardia sabe más: se llamaba Torvan Sal-de-Hierro, cayó en la cámara del cáliz y se levantó de su ceniza para cubrir a Durn mientras el dragón volvía de la suya. Su máscara de vidrio está colgada en la entrada del cuartel, y nadie la toca.
Vínculos
AliadoEnano de las MinasDurn le debe la vida a Torvan Sal-de-Hierro, el guardia que cayó dos veces en la cámara del Cáliz de Ignis.
Enemigo juradoCampeón del VacíoDesde la Noche de la Puerta Negra, un Campeón del Vacío pelea en los valles con la técnica exacta de la capitana Brasa Ojosal.
Deuda ambiguaLyra, Ahogadora de AlmasLa lava de Lyra salvó a Blazaria y sepultó a medio cuartel; la guardia no la perdona, pero tampoco permite que nadie la juzgue.
