Los gigantes de Nocivax trabajaron siglos en las forjas sin quejarse. Desde que el Vacío se filtró en la roca, cada herida les abre una grieta en la mente, y cuando la batalla está perdida, se vuelven imparables.
No odies al gigante. Odia lo que se le ha metido dentro. — Karna, Líder de los Bae Dorus
Los gigantes de Nocivax son primos lejanos del Gigante del Volcán: colosos de piel parecida a la roca volcánica, con venas que brillan como brasas apagándose. Nadie recuerda cuándo llegaron a las forjas. Los Fundidores dicen que vinieron por voluntad propia, buscando el calor; los Bae Dorus, que los compraron, igual que a ellos. Durante siglos fueron la fuerza de la fortaleza-fragua: movían los yunques, alimentaban los hornos y cargaban el mineral desde las galerías más hondas.
Eran resistentes y pacientes, y pocas cosas podían herirlos. Pero cuando el Vacío se filtró en la roca de Nocivax, entró también en ellos. Ahora, cada vez que un gigante recibe una herida, la oscuridad aprovecha la grieta. Pierde el control, olvida a quién sirve y ataca a quien tenga cerca, sea amigo o enemigo. Los Bae Dorus llaman a esto «la segunda veta»: la locura que corre por dentro del gigante como el mineral corre por la montaña.
Lo más peligroso de ellos aparece cuando la batalla está casi perdida. Un gigante de Nocivax rodeado y herido no se derrumba: la desesperación lo empuja a un último esfuerzo en el que su fuerza se multiplica y sus golpes atraviesan cualquier defensa. Los soldados que se han enfrentado a uno dicen que es como luchar contra una montaña que ha decidido que, si cae, no caerá sola.
Su relación con los Bae Dorus es complicada. Muchos gigantes fueron capataces crueles, pero otros compartieron con los esclavos el calor de los hornos y el pan de los turnos de noche. Durante el levantamiento de 2.848, tres gigantes enloquecidos sembraron el caos que permitió la huida, y uno de ellos, al que los Bae Dorus llaman Brasa Lenta, se interpuso entre los fugitivos y sus perseguidores sin que nadie se lo pidiera.
Brasa Lenta no ha vuelto a ser visto. Pero en las galerías inferiores de Nocivax, dicen los mineros que todavía trabajan allí, hay un gigante que golpea la roca día y noche con los puños desnudos, como si intentara sacar algo de dentro. Junto a él, en el suelo, alguien ha dejado un eslabón roto.
Vínculos
PrimoGigante del VolcánEl Gigante del Volcán y los gigantes de Nocivax comparten sangre de lava, aunque solo los segundos conocieron las cadenas.
DeudoraKarna, Líder de los Bae DorusKarna le debe la huida de su pueblo a Brasa Lenta, y le dejó su eslabón roto como promesa.
CondenaMaldición de la LocuraLa Maldición de la Locura no es para ellos un hechizo: es lo que el Vacío les susurra con cada herida.
