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Elemrise
❦ Bestiario

Enano de las Montañas de Hierro

Herrero juramentado de Blazaria que lleva el fuego dentro del pecho

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Cada enano de las Montañas de Hierro guarda en el pecho una brasa de juramento. Si la rompe, arde por completo en un último golpe. Ninguno lo ha hecho por miedo; todos lo han hecho por alguien.

Con el martillo en alto, forjan la voluntad de Ignis. Con la brasa en el pecho, la cumplen. — Inscripción en la entrada de las Montañas de Hierro

Las Montañas de Hierro están horadadas de lado a lado por galerías que nadie ha terminado de contar, y en cada una resuena un martillo. Los enanos que viven allí forjan la voluntad de Ignis: armas, armaduras, cadenas hechas con fragmentos de piedra de Blazaria capaces de impedir que el Vacío reclame lo que atrapan. Son tozudos, ruidosos y orgullosos, y tienen una costumbre que pocos forasteros conocen.

Al cumplir la mayoría de edad, cada enano recibe una brasa de juramento: un carbón vivo encerrado en un relicario de arcilla que se cose por dentro de la coraza, sobre el corazón. Esa brasa es su promesa de no abandonar nunca a los suyos. Si todo está perdido, el enano la rompe con el puño, y su cuerpo entero se convierte en una chispa que golpea al enemigo más cercano. No queda nada de él salvo una mancha de hollín con su forma, que sus hermanos nunca limpian.

Lo que los distingue de otros herreros es el agua. Durante la Guerra de las Cenizas, hacia el 2.300 d. S., un maestro forjador llamado Tobald Ceniza-Larga cruzó en secreto las líneas para traer agua de Hydrosia y templar con ella el acero. Fue juzgado por traición y absuelto por la calidad de sus hojas. Desde entonces, los enanos de las Montañas de Hierro comercian con Hydrosia por caminos que solo ellos conocen, y cada uno lleva grabado en el mango del martillo un mapa de rutas que ningún cartógrafo ha copiado.

Su señor actual entre los forjadores es Halvar Martillo-Hondo, cuya rivalidad con Lyra es la comidilla de Blazaria: él forja metal, ella forjaba llamas, y ninguno reconoce que el otro sea mejor. Desde que Lyra huyó tras la Erupción de Ira, Halvar ha ordenado que la fragua más profunda se mantenga encendida y vacía. Dice que es por respeto. Sus aprendices creen que la espera.

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