Un dragón de fuego puede morir dos veces. La primera, renace de sus cenizas, más débil y por poco tiempo. La segunda, su ceniza baja al cráter de sus antepasados y ya no sube nunca.
Entre las cenizas, los elegidos sienten el rugido del dragón. Yo lo sentí antes de saber que era uno de ellos. — Lyra, Creadora de Llamas
En la Era de los Cristales, cuando los dragones moldeaban el mundo, los de fuego abrieron los volcanes de Blazaria con el pecho. Uno de ellos cayó del cielo en llamas y nunca llegó a apagarse: su cuerpo es hoy el Cráter del Dragón de Fuego, donde el suelo sigue caliente y los herreros templan sus mejores hojas. Para los dragones de Blazaria aquel lugar es a la vez cuna y tumba. Allí nacen sus crías, y allí, tarde o temprano, vuelven sus cenizas.
La ley de su especie es extraña y cruel. Un dragón de fuego que muere puede alzarse de sus cenizas una única vez, a costa de un precio: regresa más pequeño, más frágil, y solo dispone de unos días antes de que su llama se agote. Cuando eso ocurre, su ceniza se entierra boca abajo en el cráter, mirando hacia el corazón del mundo, y ya no puede volver a subir. Los blazarianos, que queman a sus muertos para que «vuelvan en la ceniza», aprendieron esa costumbre de ellos.
Los dragones de fuego no acuden a quien más tiene. Acuden a quien llega al cráter con las manos casi vacías: un herrero arruinado, un soldado sin espada, una niña que solo trae una pregunta. Los ancianos de Blazaria dicen que sienten la necesidad igual que sienten el calor, y que sus ojos ven con claridad lo que se esconde en las sombras. Desde la Fractura, muchos Elegidos aseguran haber oído su rugido entre las cenizas en la noche en que despertó su chispa.
El dragón joven que acompañó a Durn en busca del Cáliz de Ignis se llama Brasquel. Apenas cabía por los túneles de la montaña, y cayó en la cámara más profunda defendiendo al enano de las sombras que bebían del cáliz. Volvió de sus cenizas para cubrir la retirada. Hoy Brasquel vuela por encima de los Valles Quemados, más pequeño de lo que era, sabiendo algo que ningún otro dragón de su edad sabe: que ya ha gastado su única segunda oportunidad.
Vínculos
Compañero de armasEnano de las MinasBrasquel bajó con Durn, el Enano de las Minas, a buscar el Cáliz de Ignis, y le debe a él saber que su sacrificio sirvió para algo.
Linaje veneradoIvith, Dragón DoradoLos dragones de fuego reverencian a Ivith, el Dragón Dorado, como al último de los antiguos que moldearon el mundo.
EnemigoCazador de DragonesEl Cazador de Dragones conoce la ley de las dos muertes, y solo persigue a los dragones que ya han renacido una vez.
