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Elemrise
❦ Bestiario

Terror del Desierto

Trol de las arenas que elige a quién se lleva

2 min de lectura

Nadie lo ve llegar. El Terror del Desierto se oculta bajo la arena, se mueve entre las sombras de las dunas y, cuando ataca, es él quien decide quién tiene que enfrentarse a él.

No mires la arena. Mira quién falta. — Aviso de los guías de caravana del Desierto de los Lamentos

Los trols de las tierras salvajes son enormes, ruidosos y fáciles de ver. Su pariente del desierto es todo lo contrario. El Terror del Desierto es un trol de piel color arena, cubierto de un musgo seco que crece en las grietas de su cuerpo y que solo reverdece con la lluvia. Pasa la mayor parte del tiempo enterrado bajo las dunas, respirando por la boca de un junco, y puede permanecer así durante semanas.

Su modo de cazar le ha ganado el nombre. Cuando una caravana pasa sobre él, el trol no ataca al primero que encuentra: elige. Una mano surge de la arena y arrastra hacia abajo exactamente a quien él quiere, aunque esté protegido por diez guardias. Los nómadas dicen que escucha las conversaciones de las caravanas durante días y que siempre se lleva a quien más pesa en el grupo, sea el jefe, el guía o el que lleva el agua. Para todos los demás, es una sombra que no se puede bloquear.

La parte de naturaleza de su ser es la más misteriosa. En las noches de lluvia, que en Solaria se cuentan con los dedos de una mano cada año, el musgo de su cuerpo florece y el trol sale a la superficie. Esas noches no caza. Se sienta en lo alto de una duna y mira el cielo, y quienes lo han visto aseguran que canta con una voz grave y triste. Los Bae Dorus creen que procede de un bosque que existió donde ahora está el Desierto de los Lamentos, y que el trol es lo único que queda de él.

Desde la Fractura, los ataques del Terror del Desierto se han vuelto más frecuentes en torno al Oasis del Soñador. Las chamanas lo atribuyen a la expansión de los brotes de Aremis: el trol, atraído por el verde, se acerca a la capital. Los nómadas tienen otra explicación. Dicen que el trol no caza al azar a quienes rodean el oasis, sino a quienes intentan arrancar los brotes.

La víctima más célebre del Terror del Desierto fue Halim Dosvelas, un mercader de sal que había cruzado las dunas cuarenta veces. En su viaje número cuarenta y uno, el trol lo arrastró bajo la arena delante de toda su caravana. Tres días después, Halim apareció en el Oasis del Soñador, ileso, sin recordar nada. Desde entonces vende semillas en lugar de sal, y se niega a explicar por qué.

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