Los monos espectrales viven a medias en el Plano Espectral y a medias en las ramas de Verdelume. Solo pueden atraparlos otras sombras o los ojos que ven de verdad, y cuando desaparecen del todo dejan atrás un regalo.
Si ves uno, ya se ha ido. Si no ves ninguno, te están mirando cuarenta. — Dicho de los druidas de Verdelume
Los druidas de Verdelume los llaman «ecos», porque se ven antes de oírse y se oyen después de haberse ido. Son monos pequeños, de pelaje gris azulado y ojos sin pupila, que saltan de rama en rama por el Bosque Encantado y, a mitad del salto, desaparecen. No caen: llegan al Plano Espectral, ese reflejo de Roglamor donde solo existen espíritus y sombras, y aterrizan en la rama gemela del otro lado.
Por eso es casi imposible cazarlos. Una flecha atraviesa el aire donde estaba el mono y se clava en un árbol del mundo real, mientras él se rasca la oreja en el reflejo. Solo otras criaturas de sombra pueden seguirlos, o quienes poseen una visión verdadera capaz de mirar a ambos lados del velo. Los lobos de Rybo, que lo ven todo, los persiguen por deporte; los monos, por deporte también, se dejan perseguir.
Los druidas cuentan que proceden de un lugar llamado el planeta espectral, un mundo que existió antes de que el Plano fuera solo un reflejo. Nadie sabe si es verdad, pero los monos se comportan como exiliados: guardan objetos del mundo real en nidos del Plano Espectral, como quien colecciona recuerdos de una patria perdida. En un solo nido se han hallado botones de Aetheria, una moneda de Hydrosia y el diente de un dragón.
Cuando un mono espectral muere del todo, cuando pierde su sombra en los dos lados, no deja cadáver. Deja un fruto plateado que cura heridas leves y que los herbolarios pagan a precio de oro. Hay quien, desde la Fractura, ha empezado a criarlos para cosecharlos, y el Bosque Encantado no lo ha olvidado: desde entonces los monos no se dejan ver por nadie que lleve una bolsa de semillas.
La anécdota favorita de las hadas es la de Pimienta, un mono espectral que durante la Fractura se quedó atascado entre los dos lados del velo y anduvo tres semanas medio visible, con la cola en un mundo y la cabeza en el otro. Lo rescató el Hada de los Bosques Encantados tirando de él con un hilo de luz. Pimienta no se lo agradeció: se llevó el hilo a su nido, y allí sigue.
Vínculos
DepredadorBestia de las SombrasLa Bestia de las Sombras es la única cazadora que los sigue al otro lado del velo sin esfuerzo.
JuegoRybo, Ojos DoradosLos lobos de Rybo los persiguen sin intención de atraparlos, y los monos lo saben.
SalvadoraHada de los Bosques EncantadosEl hada rescató a Pimienta durante la Fractura, y los monos vigilan la flor sagrada a su manera.
