Pakut nació en la arena de Solaria y juró ante las Puertas Juradas defender lo innombrable. Su juramento tiene una cláusula terrible: si él cae, alguien del otro bando caerá con él.
No me preguntéis qué guardo. Si lo supiera, ya no podría guardarlo. — Pakut, a un aprendiz de la Academia de Eldralis
En el corazón del palacio de Ethereon hay una sala sin puerta. Nadie recuerda haberla construido, nadie ha entrado jamás y nadie sabe qué contiene, solo que debe seguir así. Delante de su muro liso monta guardia Pakut, un hombre de piel tostada y ojos del color de la arena mojada, que no ha abandonado su puesto en veintidós años salvo para luchar.
Pakut no es de Ethereon. Nació en una caravana de las Dunas del Desierto de los Lamentos, y de niño aprendió de los nómadas que el desierto se defiende en grupo o no se defiende. Por eso, cuando lucha rodeado de otros hijos de la arena, todos golpean con más fuerza, como si la vieja ley de la caravana despertara en ellos. Llegó a Ethereon como escolta de un mercader y se quedó tras una noche ante las Puertas Juradas de la que nunca ha hablado.
Lo que sí se sabe es el texto de su juramento, grabado en las puertas: «Defenderé lo innombrable con mi vida, y si la pierdo, que lo pague otro». En Ethereon, donde el lema del reino es precisamente ese, nadie lo tomó por una frase. Cuando Pakut cae, el juramento cobra su deuda: uno de sus enemigos debe caer con él, o el reino entero del agresor sangra en su lugar. Ha muerto dos veces, según los registros de la corte. Las dos veces ha vuelto a su puesto a la mañana siguiente, y las dos veces alguien del otro bando no volvió a levantarse.
Tras la Fractura, el muro de la sala sin puerta empezó a calentarse. En la noche en que cayó el Faro, un Heraldo del Vacío llegó hasta el pasillo y apoyó una mano en la piedra. Pakut lo arrastró consigo hacia el suelo, y de los dos solo se levantó uno. Desde entonces el muro tiene una marca de cinco dedos que no se borra, y Pakut ya no se aparta de él ni para dormir.
Entre los nómadas del desierto se canta una copla sobre él que termina así: el guardián de la caravana volvió por el agua que faltaba, y nunca más se fue. Nadie en Ethereon entiende qué significa. Pakut, cuando la oye, sonríe.
Vínculos
SoberanaSeleana, Reina de EthereonSirve a Seleana, aunque su juramento es anterior a ella y no le debe obediencia en lo que respecta a la sala.
EnemigoHeraldo del VacíoEl Heraldo del Vacío que tocó el muro es la única criatura que ha llegado tan lejos, y Pakut sabe que vendrán más.
Viejo amigoGuardián de Runas OlvidadasEl Guardián de Runas Olvidadas viajó en la misma caravana que Pakut, y es el único que conoce lo que juró aquella noche.
