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Elemrise
❦ Bestiario

Rana Guerrera de Verdelume

Espadachina y jueza de los pantanos del sur de Verdelume

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En los pantanos del sur de Verdelume no hay reyes ni tribunales: hay ranas con espada. Cada duelo es un juicio, y cada caída deja una lección para quien venga detrás.

Aquí no se discute. Se desenvaina, se escucha y se perdona al que no queda en pie. — Brakka Hojaverde, jueza del Marjal de los Juncos Altos

En el Marjal de los Juncos Altos, al sur de Verdelume, viven las ranas guerreras, un pueblo pequeño, orgulloso y muy aficionado a la ceremonia. No tienen reyes. Cuando surge un conflicto, una jueza desenvaina su hoja, escucha a las dos partes con el agua por la cintura y, si no hay acuerdo, se bate en duelo. Quien queda en pie tiene razón. Quien cae es perdonado. Para un forastero parece brutal; para ellas es la forma más honesta de justicia.

Su relación con la muerte es tranquila. Cuando una guerrera cae, se devuelve su cuerpo al pantano, y la siguiente rana que bebe de esas aguas recuerda los movimientos de su último duelo: así se transmite la esgrima del marjal de generación en generación. Si el cuerpo se disuelve por completo en el agua, el pantano entero se vuelve más fértil durante una estación, y las ranas lo celebran como un regalo.

Sus enemigas más antiguas son las plantas carnívoras de la orilla, que desde la Fractura crecen el doble de grandes y han empezado a moverse por la noche. También desconfían de los duendes corrompidos, que invadieron el marjal hace dos inviernos y fueron expulsados con un coste que las ranas prefieren no contar.

La jueza más célebre es Brakka Hojaverde, que se batió durante tres días con un Trol de las Tierras Salvajes, con el agua a la cintura, por una puesta de huevos robada. Venció. Después le permitió al trol marcharse vivo y le exigió como única pena que aprendiera a nadar. Cuentan que todavía vuelve cada primavera a tomar lecciones.

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