Mavik no usa magia ni piedras de obediencia: le basta una mirada y un silencio largo para que una bestia baje la cabeza. Aprendió el oficio en Hydrosia, y lo que vio allí lo llevó a huir con sus animales al desierto.
Hydrosia me enseñó a calmarlas para que sufrieran mejor. Yo decidí calmarlas para que dejaran de sufrir. — Mavik, Domador de Bestias
Mavik nació en la Bahía de las Mareas Cambiantes, hijo de un pescador que hablaba con las focas. Heredó el don de su padre y la paciencia de su madre, y a los doce años ya era capaz de calmar a un tiburón cebado con una mano en el agua. Hydrosia, que nunca desperdicia un talento, lo llevó a la capital para trabajar con los magos que estudiaban las criaturas de las profundidades.
Fue allí, en los tanques bajo el remolino en calma, donde conoció de cerca los experimentos que dieron origen al Gigante Sumergido. Mavik debía tranquilizar a las bestias antes de cada prueba. Lo hizo durante años, hasta que una noche abrió las compuertas, sacó a una docena de criaturas por los canales y desapareció con ellas hacia el sur. Hydrosia lo declaró ladrón. Mavik nunca se ha defendido de la acusación.
Ahora recorre la frontera entre Hydrosia y Solaria, donde el agua salada se encuentra con la arena, con una pequeña tropa de bestias que lo siguen sin correa. Su técnica no tiene nada de mágico: se coloca frente al animal más fiero y lo mira hasta que el otro se cansa. Mientras Mavik está presente, la criatura enemiga pierde el impulso, como si algo en su voluntad se encogiera. Cuando lo necesita, golpea con precisión de cazador, y si la presa cae, estudia su cuerpo para saber cómo domar al siguiente.
Tras la Fractura, sus métodos se volvieron preciosos. Las bestias de Roglamor enloquecen cuando sienten el Vacío cerca, y los reinos pagan por quien sepa devolverles la calma. Mavik acepta encargos, pero tiene una condición inquebrantable: no trabaja con nadie que lleve una Piedra de la Obediencia. «Lo que se dobla a la fuerza se rompe en el momento menos oportuno», dice, y no hay oferta que le haga cambiar de opinión.
La historia que lo hizo famoso ocurrió en las Dunas del Desierto de los Lamentos. Un Jinete de las Dunas perdió el control de su montura, un escarabajo gigante enloquecido por un Esbirro del Vacío, y la bestia arrasó tres campamentos. Mavik se sentó frente a ella sin armas durante una noche entera. Al amanecer, el escarabajo dormía con la cabeza en su regazo. El jinete le ofreció la montura como pago, y Mavik la rechazó: se la devolvió con la única advertencia de no volver a usar espuelas.
Vínculos
CulpaGigante SumergidoMavik trabajó en los tanques donde se creó al Gigante Sumergido, y es el único que sabe lo que lo despierta.
Rival respetuosoRybo, Ojos DoradosRybo habla con los lobos; Mavik los doma. Discuten cada vez que se encuentran, pero se piden consejo en secreto.
RepudioPiedra de la ObedienciaConsidera la Piedra de la Obediencia una abominación y ha destruido al menos dos.
