Paga cada flecha con su propia sangre y lee el rastro como otros leen un libro. Dornal Escarcha lleva en la cara la firma de Ivith, y la ha convertido en su brújula.
Un dragón que perdona no es un dragón: es una deuda que alguien cobrará. — Dornal Escarcha
Desde que los dragones moldearon el mundo en la Era de los Cristales, siempre ha habido alguien dispuesto a cazarlos. La hermandad de cazadores de dragones tiene su hogar más antiguo en Vado Escarcha, una aldea al pie del Techo Helado, entre Hydrosia y Ethereon. Allí se aprende el arte que la define: la flecha de sangre. El cazador mezcla su propia sangre con arena de Solaria para templar la punta, y esa punta atraviesa escamas que el acero no raya. Cada disparo cuesta caro, y los cazadores veteranos se reconocen por la palidez.
Antes de cada cacería, el cazador llena un cuenco con agua de deshielo y contempla su superficie como lo hacen los videntes de Hydrosia. No ve el futuro entero, solo el siguiente paso de la presa. Le basta.
Dornal Escarcha es el más famoso de todos, y también el más amargado. Siendo joven ayudó a abatir al dragón que aún yace congelado bajo la nieve del Techo Helado. Años después se enfrentó a Ivith, el Dragón Dorado, y sobrevivió con una cicatriz que le cruza el rostro. Para la hermandad, eso es casi imposible: Ivith no deja con vida a quien quiere muerto. Dornal ha llegado a una conclusión que lo atormenta: el dragón lo dejó vivir a propósito.
Desde la Fractura, la hermandad está dividida. Muchos cazadores han cambiado los dragones por las criaturas del Vacío, que tienen escamas igual de duras y no despiertan tantas dudas. Dornal los llama desertores. Él sigue la pista de Vark, el Hijo del Dragón, convencido de que donde vaya el hijo acabará apareciendo el padre.
Vínculos
Enemigo juradoIvith, Dragón DoradoIvith le dejó la cicatriz y la vida, y Dornal no sabe cuál de las dos le pesa más.
PresaVark, Hijo del DragónDornal sigue a Vark porque es el único camino seguro hacia su padre.
TestigoGigante de los GlaciaresLa Vieja Gelda, gigante del Techo Helado, guarda el dragón que Dornal ayudó a abatir de joven y no le deja tocarlo.
