La Espada de la Brisa elige cada vez que se desenvaina: o eleva a su portador, o lo consume. Caelan, hermano de Miridia, desenvaina sabiendo que no puede saber qué responderá.
Cada vez que la desenvaina, rezo. No por él: por la espada, para que tenga un buen día. — Miridia, Controladora de Vientos
La Espada de la Brisa de Aetheria tiene fama de reliquia aetheriana pura, pero su hoja guarda un secreto que pocos conocen: se templó en fuego. Fue forjada hace casi mil quinientos años en las Montañas de Hierro de Blazaria, por encargo de un rey de Aetheria que quería un arma capaz de cortar el viento. Los enanos le pusieron una condición: la espada decidiría cada vez si su portador era digno. Por eso la hoja quema cuando juzga.
Cada vez que el Portador la desenvaina, el viento contiene el aliento. Si la espada lo acepta, una ráfaga lo envuelve y lo vuelve el doble de fuerte, el doble de rápido. Si lo rechaza, el portador cae al suelo consumido por un fuego sin humo. Ninguno de los portadores anteriores ha sabido nunca predecir el resultado; los sabios de Eldralis dicen que la espada no juzga méritos, sino el instante, y que el mismo hombre puede ser digno al amanecer e indigno al mediodía.
Caelan, hermano de Miridia, aceptó esa incertidumbre desde niño. Sin el don de su hermana para el viento, todo su poder procede de una hoja que en cualquier momento puede negarse a él. Ha aprendido a vivir así, desenvainando solo cuando no queda otra opción, y a recitar antes de cada combate una oración enana que nadie en Aetheria entiende. Se la enseñó un herrero de las Montañas de Hierro, Halvar Martillo-Hondo, cuando Caelan viajó en secreto a Blazaria para preguntar por el origen de su espada.
Cuando un portador muere, el viento de Aetheria se detiene. Durante un instante, en todo Roglamor, cada criatura siente que le falta el aire, como si el mundo entero perdiera un aliento. La última vez ocurrió hace veinte años, cuando cayó la anterior portadora, Ysolde de las Nubes, y aquel día ningún barco aéreo pudo zarpar. Los aetherianos recuerdan esa jornada como el Día Quieto.
Tras la Fractura, la espada empezó a susurrar, y lo que dice no siempre son advertencias. A veces nombra lugares. Caelan ha anotado ya once, y todos ellos están a un día de vuelo de alguna grieta del Vacío.
Vínculos
HermanaMiridia, Controladora de VientosMiridia domina el viento por don; Caelan lo toma prestado de una espada que puede retirárselo.
Origen de la espadaMontañas de HierroLa Espada de la Brisa se forjó en las Montañas de Hierro, y los enanos todavía recuerdan su condición.
ProtectorSkyvorn, Protector de los CielosSkyvorn acompaña a Caelan en cada combate, preparado para recogerlo si la espada lo rechaza.
