Nació de un huevo de fénix que nunca llegó a arder: no puede renacer, así que no se permite caer. Skyvorn lleva siglos interponiendo sus alas entre Aetheria y todo lo que viene del cielo.
Cuando Skyvorn pasa sobre la ciudad, hasta mis vientos se apartan para dejarle sitio. — Miridia, Controladora de Vientos
Los cuidadores de la Torre de las Nubes Eternas cuentan que, hace siglos, un Fénix de las Llamas Eternas puso un huevo en la cima de la torre y nunca volvió a buscarlo. El huevo no ardió como los de su especie. Se abrió con calma, y de él salió un halcón de plumas de brasa y alas tan anchas como la vela de un barco aéreo. Skyvorn no renace de sus cenizas como su madre. Si cae, cae para siempre, y quizá por eso nunca se ha permitido caer.
Desconfía de la magia. Vio crecer a la Orden de los Veedores bajo los tejados de Aetheria y nunca les perdonó lo que hicieron con el sello. Los soldados han aprendido que Skyvorn acude antes a una batalla donde todavía nadie ha lanzado un conjuro, como si prefiriera llegar mientras la pelea sigue siendo honesta. Su vista atraviesa nubes y engaños por igual. Cuando Aetheria sangra de verdad, se lanza en picado con las alas plegadas y no hay escudo que lo frene.
La noche de la caída del Faro de las Estrellas, Skyvorn estaba en el Horizonte de Estrellamar y lo vio apagarse. No pudo cruzar: su juramento con la Guardia Real lo ata a los cielos de Aetheria, y el Faro estaba en Ethereon. Esa misma semana, el mensajero Ravak llegó tarde a una sola isla, y Skyvorn tampoco estaba allí. Desde entonces se los ve volar juntos algunas tardes, sin que ninguno parezca tener nada que decir.
Hoy su mayor dolor de cabeza es Veldris, el Huracán Carmesí, que cruza los cielos de Aetheria cazando criaturas del Vacío y a cualquiera que se interponga. Skyvorn lo ha enfrentado dos veces. La segunda lo tuvo a su merced y lo dejó marchar, porque Veldris perseguía a una horda de esbirros que se dirigía a una isla habitada. No está seguro de haber hecho lo correcto.
Vínculos
RivalVeldris, El Huracán CarmesíVeldris caza en los cielos que Skyvorn protege, y ninguno de los dos ha decidido aún si el otro es un enemigo.
MadreFénix de las Llamas EternasUn Fénix de las Llamas Eternas puso el huevo del que nació, y nunca volvió a buscarlo.
Compañero de culpaRavak, Hijo del VientoRavak y Skyvorn llegaron tarde la misma semana, y comparten un silencio que nadie más entiende.
EscoltaRayo del DesiertoLas bandadas de Rayos del Desierto vuelan en su estela cuando cruza hacia Solaria.
