Juran silencio con cera de duna sobre los labios. Durante siglos, ese silencio protegió al reino. Y, sin quererlo, también a la Orden de los Veedores.
Sus labios permanecen sellados. — Aetheriano anónimo, tras preguntar a un guardián real por el camino
La Guardia Real de Aetheria se fundó, según su propia tradición, por obra de una mujer de Solaria: la primera capitana fue una exiliada del desierto que llegó a la ciudad flotante en una caravana aérea y salvó al rey de un atentado sin decir una palabra. De ella heredaron el rito de ingreso. Cada guardián sella sus labios con una gota de cera de duna, una resina dorada de Solaria que se endurece al sol, y jura no hablar jamás de lo que vea u oiga en el servicio. La cera se renueva cada año.
Su silencio es su arma. Un guardián real no grita órdenes ni da la alarma: se comunica con gestos aprendidos en la infancia, y cuando varios guardianes combaten juntos se mueven como un solo cuerpo. Confían en quienes ven lo invisible, y se dice que un guardián rodeado de vigías que saben mirar las sombras se arma el doble de rápido, porque no necesita ni siquiera girar la cabeza. Sus labios permanecen sellados: así firman, incluso, cuando escriben.
Durante siglos, sin embargo, aquel silencio fue también el mejor aliado de la Orden de los Veedores, cuya sede oculta estaba en la propia Aetheria. Los guardianes vieron cosas. Algunos oyeron cánticos en los sótanos y vieron un resplandor morado bajo las puertas. No dijeron nada, porque habían jurado no decir nada. Cuando Boris Sneil llegó en 2.845 para investigar los asesinatos, la Guardia Real fue la única institución de la ciudad que no respondió a ninguna de sus preguntas.
Solo uno rompió el juramento. Una guardiana llamada Sereth Vallarena se arrancó la cera de los labios una noche y le dio a Boris una sola palabra: la dirección del palacio abandonado entre las nubes. Después volvió a sellarse la boca, se presentó ante su capitán y pidió el exilio. Lo obtuvo. La Guardia Real no menciona su nombre. Pero en la sala de armas hay una hornacina vacía con una gota de cera seca, y ningún guardián la ha retirado.
Vínculos
DeudaBoris, Investigador de AetheriaBoris resolvió el caso de los Veedores gracias a la única palabra que Sereth Vallarena se atrevió a pronunciar.
SeñorSkyvorn, Protector de los CielosSkyvorn, Protector de los Cielos, es el único ser ante quien la Guardia Real se inclina sin ser parte de la corte.
DesprecioRavak, Silenciador EternoRavak, el Silenciador Eterno, cree que la Guardia y él hacen lo mismo; la Guardia sabe que el silencio impuesto no es el silencio jurado.
