Las puertas que separan Ethereon del resto de Roglamor. Solo se abren ante un juramento, y lo jurado ante ellas no se rompe sin pagar un precio.
Jura despacio: estas piedras tienen mejor memoria que tú. — Nerith la Callada (su única frase conocida, escrita)
Las Puertas Juradas se alzan sobre un risco de cristal oscuro, dos hojas de piedra gris del alto de una torre. No tienen cerradura ni bisagras visibles, y el camino hasta ellas es una escalera de luz que solo se ve de noche. El aire se queda quieto cuando uno se acerca, como si alguien aguantara el aliento.
Nerith la Callada, suma sacerdotisa de las Puertas, nunca ha hablado; recibe a los visitantes con una mirada y señala la piedra donde deben jurar. Los guardas anotan cada juramento en una tablilla negra que nadie puede leer salvo en sueños. Pakut vigila el umbral con un juramento propio, y los Selladores de Portales piden permiso para pasar y cerrar las grietas que se abren junto al arco.
Con la Fractura las Puertas se abren ahora dos veces: una por cada realidad. Algunos peregrinos juran en una y sienten pagar el precio en la otra. El rincón secreto es la Hoja Gris, un hueco detrás de la puerta izquierda que no aparece en ningún plano: allí están todos los juramentos que se rompieron, convertidos en monedas de ceniza.


