La capital de Ethereon, que flota entre constelaciones. Seleana domina desde aquí los reinos astrales, y Pakut defiende sus salas más secretas.
Aquí todo se cobra, majestad: hasta el silencio. — Un Amo de las Marionetas a Seleana
La ciudad flota sin ancla en mitad del mar de estrellas: torres de cristal azul, puentes de luz, plazas redondas donde la gravedad se inclina a capricho. No hay estaciones ni noche cerrada; el cielo cambia de constelación cada semana y los habitantes celebran cada cambio con una fiesta breve. El aire tiene gusto a metal frío.
Su reina Seleana gobierna sin tesoro y guarda los pactos de todos los reinos en el Archivo Hondo. Los oráculos duermen en turnos para que siempre haya uno despierto, y los Amos de las Marionetas cobran deudas ajenas con figuras que se mueven solas. Pakut custodia la Sala sin puerta, lo innombrable. Los ethereanos creen que todo poder tiene un precio, y se ocupan de que lo pague otro.
Tras la Fractura la capital se ha reflejado: en una realidad flota sobre el mar; en la otra se hunde despacio en una oscuridad sin estrellas. Los oráculos han empezado a soñar lo mismo. El rincón secreto es el Observatorio de las Siete Lunas, una cúpula abandonada donde los instrumentos apuntan todos al mismo punto: el pilar.


