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Elemrise
❦ Bestiario

Campeón del Vacío

El reflejo marcial de los héroes de Roglamor

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Pelea como pelearon los héroes que defendieron Roglamor. El problema es que algunos de esos héroes siguen vivos.

Me paró con mi propia finta. Y luego, juraría que sonrió con mi sonrisa. — Veldris, en las ruinas del Faro

La mayoría de las criaturas del Vacío son hambre con forma. El Campeón es otra cosa. Su armadura parece una extensión viva de la sombra que lo conforma, y se mueve con una destreza marcial que hiela la sangre: paradas, fintas, posturas de escuelas concretas. Quienes han luchado contra uno salen convencidos de haber reconocido el estilo de alguien. Los sabios lo describen como un reflejo distorsionado de los héroes que alguna vez protegieron Roglamor.

La teoría más extendida en la Academia de Eldralis es que los Campeones nacen allí donde un gran guerrero cae cerca de una grieta: el Vacío no se queda con su alma, sino con su forma de luchar, y la viste de sombra. Por eso se mueven entre las sombras y solo pueden ser detenidos por otra sombra o por unos ojos que vean de verdad. Por eso, también, cada Campeón es distinto, y los veteranos han aprendido a identificar a cuál de sus antiguos compañeros imita cada uno.

En los Valles Quemados, desde la Noche de la Puerta Negra, pelea un Campeón con el estilo exacto de la capitana Brasa Ojosal, y los guardias que la conocieron se niegan a enfrentarse a él. Hasta ahí, la teoría se sostenía. Lo que la rompió fue la caída del Faro de las Estrellas.

Aquella noche, entre las ruinas, Veldris luchó contra un Campeón del Vacío que se movía exactamente como él. Su misma guardia baja, su mismo giro de muñeca, su misma costumbre de retroceder un paso antes de atacar. Veldris seguía vivo. Sigue vivo. Desde entonces la Academia ha tenido que admitir que el Vacío no solo copia a los caídos, y los Elegidos han empezado a preguntarse cuántas veces los han estado mirando pelear.

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