Los elementales de fuego de Blazaria vuelven una vez de sus cenizas, más débiles pero igual de furiosos. Su piel de arena fundida castiga a quien los hiere: las heridas que causan no cierran al caer la noche.
No le pegues. Si le pegas, te lo llevas puesto toda la vida. — Instrucción de los Guardias de los Valles Quemados a sus reclutas
Bajo la superficie de los Valles Quemados, el fuego arde dentro de la tierra. A veces, una veta de brasa sube demasiado cerca del suelo, atraviesa la arena y la funde, y de esa mezcla de llama y vidrio surge un elemental de fuego: una figura humanoide de lava con una costra de cristal opaco que se agrieta a cada paso, dejando ver la furia anaranjada de su interior.
Su caparazón vítreo es tan peligroso como su fuego. Cuando un arma lo golpea, el vidrio se astilla y se clava en el atacante en forma de esquirlas finísimas, imposibles de sacar. Los soldados de Blazaria lo saben bien: quien lucha contra un elemental de fuego se lleva heridas que no cierran al acabar la jornada, y hay guardias veteranos que todavía llevan esquirlas de hace décadas brillando bajo la piel.
Fieles a la cultura del reino, los elementales de fuego vuelven de la ceniza. Cuando uno se apaga, su ceniza permanece caliente durante un tiempo, y si alguien le da de nuevo la energía necesaria, se alza una última vez, más pequeño y frágil, para un último combate. Después se apaga del todo, y su ceniza se entierra boca abajo en los Valles Quemados para que no pueda volver a llamar a nadie. Los blazarianos ven en esto un espejo de su propio lema: arder hasta las cenizas, y volver.
Tras la Fractura, los elementales de fuego son cada vez más numerosos en los Valles Quemados, y no siempre por buenas razones. El Vacío entró en Blazaria por esos valles, y desde entonces algunos elementales surgen con un núcleo negro en lugar de anaranjado. Esos no vuelven de la ceniza. Los guardias de los valles los entierran igual, boca abajo, por si acaso.
Los herreros de las Montañas de Hierro cuentan que Halvar Martillo-Hondo templó su mejor martillo en el pecho de un elemental de fuego vivo, con el consentimiento de la criatura. Nadie sabe cómo se negocia algo así con una brasa. Halvar se niega a contarlo, y el martillo, según sus aprendices, sigue caliente cuando lo dejan en el suelo.
Vínculos
VecinosGuardias de los Valles QuemadosLos Guardias de los Valles Quemados conviven con ellos desde siempre y saben cómo enterrar sus cenizas.
AfinidadElemental de AireCerca de un Elemental de Aire, el fuego del elemental se aviva y ambos se vuelven devastadores.
Hermano mayorGigante del VolcánLos blazarianos creen que el Gigante del Volcán es un elemental de fuego que nunca llegó a apagarse.
