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Elemrise
⚜ Reliquia

Cetro de las Praderas Eternas

Una rama viva que aprende el idioma de cada tierra

1 min de lectura

Relicario vivo cortado del árbol colosal de Verdelume. Nutre la tierra y toma la fuerza del lugar donde está, pero en manos impacientes convierte la armonía en caos.

Un cetro que crece no se empuña: se acompaña. — Thalgar, Sabio de Verdelume

Cuentan los druidas que, cuando se fundó la capital de Verdelume en la Era de los Cristales, Madre Raíz, el espíritu del árbol colosal, dejó caer una rama sobre unas praderas que entonces rodeaban el tronco. La rama no se secó: echó raíces en el aire y siguió floreciendo. Los primeros sabios la tallaron con cuidado y la llamaron el Cetro de las Praderas Eternas, en recuerdo de aquellos campos que hoy son ciudad.

El cetro es un relicario vivo. Allí donde se planta, aprende el idioma de la tierra y toma prestada su fuerza, sea savia, arena, brasa o marea. Por eso sirve en cualquier reino y en cualquiera de las dos realidades: siempre bebe del elemento que tiene bajo los pies.

Su precio es la paciencia. En 1.622 d. S., el sabio Aldren Musgoverde quiso usarlo para hacer crecer en una noche un bosque entero contra una plaga; el bosque creció, pero tan deprisa y tan torcido que se ahogó a sí mismo. Aldren se retiró a vivir entre los troncos muertos, y los druidas recuerdan aquella noche como la lección de que la armonía forzada se convierte en caos.

Hoy el cetro está en manos de Thalgar, Sabio de Verdelume, que lo usa lo menos posible. Desde que Aremis sembró semillas de Verdelume en el desierto, las chamanas de Solaria acusan al cetro de haber enseñado a esas semillas a beber arena.

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