Donde sopla el silfo del viento salado, el hierro se oxida y los pactos se deshacen. Los marinos lo adoran, los contrabandistas lo temen y los que han jurado algo en Ethereon evitan la costa.
Un silfo en la proa vale más que diez arpones. Uno en la bodega, y te quedas sin barco. — Proverbio de los pescadores de la Bahía
Los silfos del viento salado nacen en el punto exacto donde una ola rompe contra el aire: en la espuma. Son criaturas de forma cambiante, casi transparentes, que se dejan ver como una figura delgada hecha de rocío y luz. Viven a lo largo de toda la costa de Hydrosia, pero se concentran en la Bahía de las Mareas Cambiantes, donde las mareas sin luna les dan un viento distinto cada hora.
Su naturaleza es la de la sal: corroen. Un silfo que pasa junto a un barco deja el ancla oxidada, las bisagras rígidas y las cuerdas podridas. Pero lo que realmente temen los habitantes de Roglamor no es eso, sino su efecto sobre los pactos. El aliento de un silfo disuelve cualquier vínculo forjado con magia: los juramentos de sangre se borran de la piel, los contratos sombríos pierden su voz y los objetos encantados se vuelven simple metal. Nadie sabe si lo hacen a propósito. Ellos dicen que solo están siendo libres, y que la libertad no soporta las ataduras de nadie.
Los silfos ven también lo que se oculta. Para ellos, las sombras son tan sólidas como la roca, y ningún ser que se esconda tras el velo puede escapar de su mirada. Por eso las tripulaciones hydrosianas los invitan a bordo con cantos y ofrendas de sal fina: un silfo en la proa es la mejor defensa contra las criaturas que nadan bajo la superficie del Plano Espectral.
Tras la Fractura, muchos habitantes de Roglamor sellaron pactos desesperados con fuerzas oscuras para sobrevivir. Algunos de ellos peregrinan ahora a la Bahía, buscando que un silfo les arranque el vínculo. No siempre sale bien: un pacto roto bruscamente puede llevarse consigo parte de quien lo firmó. En la bahía hay un viejo conocido como Tobeo el Sin Sombra, que se libró así de un Pacto con las Sombras y perdió en el proceso la suya propia.
La leyenda más extraña la cuentan los marineros de la Cascada del Alba: durante el primer minuto de cada amanecer, cuando el agua cae hacia arriba, los silfos suben con ella y desaparecen en el cielo. Dicen que van a Aetheria a buscar algo que perdieron hace mucho, y que regresan siempre con las manos vacías.
Vínculos
AmenazaRavak, Silenciador EternoRavak evita la costa: el aliento de un solo silfo podría deshacer su Pacto del Silencio Eterno y devolverle todos los gritos.
DisolventePacto del Silencio EternoLos silfos son lo único conocido capaz de deshacer el pacto del ser nacido del silencio.
AliadoCapitán de las Mareas CambiantesEl Capitán de las Mareas Cambiantes lleva siempre un silfo en su proa y le paga en sal de la Cascada del Alba.
