Una bahía cuyas mareas suben y bajan sin obedecer a la luna. Sus capitanes leen el agua como otros leen el cielo.
La marea no miente; el que la lee, a veces sí. — Anselo Reflujo, capitán
La bahía forma una media luna de arena gris, protegida por dos espigones de coral. Las mareas llegan fuera de hora: suben tres veces en un día y desaparecen otros dos. Los barcos entran por un canal estrecho marcado con balizas de vidrio azul, y en los muelles las casas se alzan sobre pilotes altos para estar siempre a salvo.
Allí nacieron los Capitanes de las Mareas Cambiantes, que leen dos mareas y eligen cuál seguir. La bahía lleva el nombre de Velia Arenamar, la primera capitana, y cada nuevo capitán debe pasar una noche entera sin mirar el cielo. Mavik, el domador de bestias, trae aquí sus animales marinos para que aprendan a no temer a las mareas; los silfos del viento salado visitan el puerto y deshacen los nudos de los cabos.
Tras la Fractura las mareas se han contradicho: una realidad tiene marea alta mientras la otra baja, y los barcos a veces zarpan de un puerto y llegan a otro. El rincón secreto es la Cala del Cuarto Reflujo, que solo aparece cuando las dos mareas coinciden: en ella hay un barco varado, la Garza Gris, con el casco intacto y la bodega llena de mapas.


