Un ser sombrío nacido del silencio absorbe la voz de su víctima y la deja sin fuerza ni palabra. Ravak lo firmó para callar unos gritos. El ser solo se marcha cuando no queda nadie a quien silenciar.
El viento lo oye todo. Por eso aprendí a callarlo. — Ravak
El ser que ofrece este pacto no tiene nombre, porque nació del silencio y no soporta las palabras. Aparece ante quien no puede soportar un ruido, una voz, un recuerdo, y le propone un intercambio: callará lo que le atormenta si el firmante le permite alimentarse de otras voces. El ritual consiste en susurrarle al ser la voz que se quiere borrar, y luego no volver a pronunciarla nunca.
Quien sella el pacto puede arrancar la voz de un enemigo: la víctima pierde lo que sabía hacer y queda reducida a una sombra de sí misma, sellada en un mutismo eterno. Pero el ser solo permanece mientras tenga voces que comer. Cuando ya no queda ningún enemigo ante el firmante, el pacto se rompe, y el ser se marcha a buscar otro hambre.
Ravak, el Hijo del Viento, lo firmó después de la invasión de los cielos, para callar los gritos de la única isla a la que llegó tarde. El ser le enseñó a arrancar la voz de los demás, y los gritos cesaron para siempre. Hoy, como Silenciador Eterno, recorre Ethereon, y quienes se cruzan con él olvidan lo que iban a decir.
Ravak sabe lo que pasará si un día no queda nadie a quien silenciar. Por eso, dicen, nunca termina una batalla del todo.
Vínculos
FirmanteRavak, Silenciador EternoRavak, el Silenciador Eterno, firmó para callar los gritos de su isla.
Antes del pactoRavak, Hijo del VientoEl Hijo del Viento llegó tarde a una sola isla, y de ahí nació todo.
LugarIsla VoladoraLa isla cuyos gritos callaron es una de las Islas Voladoras.
SospechaCaza al Espíritu SombríoAlgunos creen que el ser es el Espíritu Sombrío que cazan los Selladores.
