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Elemrise
❦ Bestiario

Guardián de las Ruinas

Eco vivo de la Sala de las Seis Coronas, en las marismas entre Verdelume e Hydrosia

2 min de lectura

Donde se firmó el Pacto de las Seis Coronas ya solo quedan piedras cubiertas de musgo y agua. Algo las vigila, y devuelve a todo intruso al lugar por donde entró.

No me dejó tocar una sola piedra, pero me dictó cada frontera sin equivocarse en un solo paso. — Iolan Tresmareas, cartógrafo hydrosiano

Hacia el año 600 d. S., los seis reinos se reunieron en terreno neutral para firmar el Pacto de las Seis Coronas, por el que se comprometían a no tocar jamás el pilar. Eligieron una sala de piedra construida donde los ríos de Verdelume desembocan en el mar de Hydrosia, y allí mismo se trazó el Mapa de Roglamor original. Con los siglos, la marisma se tragó la sala. Hoy apenas asoman del agua las seis columnas y un anillo de asientos invadido por el junco.

Su guardián es una figura de musgo, piedra y agua estancada, con el rostro de una estatua desgastada por la lluvia. Es el eco de la historia en el sentido más literal: repite en voz baja, palabra por palabra, los discursos pronunciados el día del Pacto. Los eruditos que acuden a escucharlo deben hacerlo desde fuera del anillo, porque quien entra sin permiso da un paso adelante y se encuentra de nuevo en la orilla, con los pies mojados, como si la marisma lo hubiera devuelto girando. Quien insiste y llega a luchar con él termina convertido en abono para los juncos que rodean las columnas.

El Gremio de Buscatesoros de Hydrosia lleva décadas intentando entrar, convencido de que bajo los asientos quedan restos del mapa original. Sus brújulas giran sin rumbo en cuanto se acercan. Solo un hombre ha sacado algo de valor de las ruinas: Iolan Tresmareas, que pasó una estación entera sentado en la orilla escuchando al guardián recitar las fronteras acordadas, y con ese dictado trazó la copia más fiel del Mapa de Roglamor que existe.

Desde la Fractura, el guardián recita una cláusula que no aparece en ninguna copia conocida del Pacto. Habla de un séptimo asiento que se dejó vacío a propósito, «para quien no tiene corona ni elemento».

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