La Planta Carnívora no espera sola. A su alrededor brotan hongos de colores vivos que atraen a las presas y las adormecen, para que la planta pueda trabajar en silencio.
Si es bonito y está solo en medio del camino, no es para ti. — Herbolario Errante
Donde enraíza una Planta Carnívora, a los pocos días brota a su lado un hongo de sombrerete rojo con motas doradas. Es hermoso, huele a miel y es completamente inofensivo al tacto. El peligro está en sus esporas: un animal que se acerca a olerlo inhala una nube fina que le adormece las patas, y antes de que pueda alejarse, la planta ya lo ha alcanzado. El hongo no ataca, no se mueve y no puede defenderse, pero tampoco lo necesita: su trabajo es estar ahí, siendo bonito.
Los herbolarios errantes de Verdelume y Solaria lo recolectan con guantes y lo secan para preparar un ungüento que calma el dolor de las heridas profundas. Es un oficio arriesgado: hay que arrancar el hongo sin despertar a la planta, y la planta siempre está despierta. Se dice que en el linde entre Verdelume y Solaria hay un campo entero de estos hongos sin ninguna planta a la vista. Nadie ha querido averiguar dónde está la que los alimenta.


