Saltar al contenido
Elemrise
❦ Bestiario

Planta Carnívora

La flor paciente que avanza con los brotes del Oasis del Soñador

2 min de lectura

Entre las semillas que Aremis sembró en el desierto había algunas que nadie le dijo que llevaba. Ahora el oasis tiene dientes.

Silenciosa y mortal, sí. Pero al menos no finge ser otra cosa. — Nuri Arenaclara, de los Bae Dorus

La Planta Carnívora es una flor de Verdelume que nunca debió crecer en Solaria. En su bosque natal es una rareza de los pantanos, pequeña y casi tímida. Pero cuando Aremis, el Guardián de Solaria, pidió ayuda a los druidas para hacer florecer el desierto, alguno de ellos añadió a la bolsa de semillas un puñado de estas, sin decírselo. «Un jardín sin defensa es un banquete», dijo después el druida, cuyo nombre nadie ha querido revelar.

En la arena se volvieron otra cosa. El sol que nunca se apaga las hizo grandes y pacientes, de pétalos duros como cuero y raíces que buscan agua a diez brazas. Rodean el Oasis del Soñador en un anillo que los Bae Dorus llaman el Jardín de Dientes. Esperan inmóviles a su presa y, al brotar, siembran a su alrededor setas venenosas que protegen sus raíces. Lo más extraño es su generosidad: cuando una criatura aliada se acerca, la planta le ofrece una savia espesa que la vuelve más fiera durante un tiempo.

Para Azira y las chamanas del sol, el Jardín de Dientes es la prueba de que los brotes del oasis no son un milagro sino una invasión, y lo queman cada luna. Las plantas vuelven a crecer. La Fractura ha empeorado el asunto: un brote quemado en una realidad sigue verde en la otra, y basta con que alguien camine entre ambas para que la semilla lo siga.

Hay una niña de los Bae Dorus, Nuri Arenaclara, que da de comer a las plantas con los restos de las cacerías. Dice que son las únicas criaturas de Solaria que nunca le han mentido: si tienen hambre, abren la boca, y si no, la cierran. Las plantas, a cambio, no la tocan. Cuando las chamanas llegan con sus antorchas, Nuri se sienta en medio del jardín y no se mueve, y hasta ahora nadie se ha atrevido a quemarlo con ella dentro.

◆

Vínculos