En Hydrosia no se ejecuta a nadie: se le deja esperar. Bajo la capital, los condenados acaban formando parte de la prisión, y la prisión aprende a defenderse con ellos.
Me ofrecieron la puerta. Les dije que todavía no he pagado lo que juré. — Corvan el Paciente, el reo más antiguo de las Celdas de Marea
En un reino que lo funda todo en los juramentos, el peor crimen es romper uno. Hydrosia no conoce el verdugo; conoce las Celdas de Marea, cavidades talladas bajo la espiral de la capital que se llenan y se vacían con cada marea. Allí se encadena a los perjuros entre las raíces de un manglar de piedra que crece a través de los muros, y allí se les deja esperar.
Con los años, las raíces envuelven a los presos. La corteza se les pega a la piel, las algas les tiñen el pelo y su paciencia se vuelve tan lenta como la del manglar. Los carceleros saben aprovecharlo: cuando un fugitivo o un intruso cruza los pasillos, los condenados lo sujetan con brazos que ya son medio raíz, y quien queda atrapado pierde las fuerzas como si el agua se las bebiera. Lo que muere en las celdas alimenta al manglar, y el manglar alimenta a sus presos; los más viejos dicen que cada enemigo ahogado les regala un día más de vida.
Durante la Fractura, la marea dejó de obedecer su horario durante nueve días. En una realidad las celdas se inundaron hasta el techo; en la otra quedaron secas. Algunos presos salieron caminando por la realidad seca y nunca volvieron. Otros siguen allí con medio cuerpo en cada mundo, y los carceleros, que no saben cómo juzgarlos, los llaman «los partidos».
El preso más antiguo es Corvan el Paciente. Durante la Guerra de las Cenizas vendió a Blazaria la ruta para cruzar el remolino de la capital, rompiendo el juramento que había hecho a Aegir. El manglar lo ha conservado más de cinco siglos. Tras la Fractura, Aegir le ofreció la libertad a cambio de ayudar a reparar las celdas. Corvan la rechazó. Desde entonces recibe una visita extraña: Lyra, la Ahogadora de Almas, baja hasta su celda en las noches de marea alta y conversan durante horas. Ningún carcelero ha conseguido oír de qué.
Vínculos
Su crimenRomper el JuramentoTodos los presos de las Celdas de Marea rompieron un juramento; Corvan rompió el más grave de todos.
CarceleroAegir, Ruiseñor de HydrosiaAegir no castiga con muerte, pero tampoco olvida: él decide quién sale de las celdas.
VisitanteLyra, Ahogadora de AlmasLyra, la Ahogadora de Almas, visita a Corvan en secreto en las noches de marea alta.
