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Elemrise
❦ Bestiario

Dragón de Agua

Dragón de fuego ahogado, coleccionista de armas hundidas del Abismo

2 min de lectura

Un dragón cuyo fuego no se apagó al hundirse: aprendió a arder bajo el mar. Guarda las armas que Roglamor perdió en el fondo y, al morir, hace hervir el agua.

Si sale del agua y te deja una espada a los pies, no le des las gracias: reza. — Dicho de los marineros de la Bahía de las Mareas Cambiantes

Durante la Guerra de las Cenizas, hacia el año 2.300 d. S., Blazaria lanzó a sus dragones jóvenes contra las flotas de Hydrosia. Muchos cayeron en la Bahía de las Mareas Cambiantes y se hundieron hasta el Abismo de las Profundidades. Los hydrosianos esperaron a que su fuego se apagara. No ocurrió: el fuego se volvió hacia dentro. Generaciones después, de aquellas simas emergieron dragones de escamas verdiazules, branquias tras los cuernos y una brasa roja palpitando en la garganta.

Viven entre los pecios del Abismo y acumulan una clase muy concreta de tesoro: no oro ni gemas, sino armas, yelmos y armaduras perdidos en naufragios y batallas. Cuando un dragón de agua sale a la superficie, a menudo deja caer una pieza de su colección a los pies de alguien a quien ha elegido. Los marineros lo llaman «ser armado por el dragón», y no lo celebran: significa que se acerca una pelea en la que esa persona va a necesitarla.

Su muerte es tan temida como su vida. Al apagarse el cuerpo, la brasa interior se libera de golpe y el mar hierve en un círculo amplio. Los pescadores de la bahía llaman a ese instante «la última llamarada» y alejan sus barcas en cuanto ven a uno herido.

Desde la Fractura, las corrientes del Abismo han cambiado y los dragones de agua suben con más frecuencia, inquietos, como si buscaran algo que solo existe en la otra realidad. El Gremio de Buscatesoros de Hydrosia, que lleva siglos disputándoles los pecios, ha perdido tres barcos en dos años.

La más vieja de todos es Salmuera la Vieja, que custodia un templo sumergido junto al Abismo. Nadie entra en él. Sin embargo, cuando Vark, Hijo del Dragón, bajó a buscar las reliquias de su madre, la princesa caída a la que algunos hydrosianos llaman Ilsenne, Salmuera lo olió, rodeó tres veces su cuerpo y se apartó sin rugir. Es la única vez que se sabe que haya dejado pasar a alguien.

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