Karna llevó a los Bae Dorus de las forjas de Nocivax a la libertad. Cada vez que su pueblo se hace más fuerte, ella golpea; y con una mirada sabe encadenar los planes de sus enemigos antes de que los usen.
Me enseñaron a contar los golpes. No se dieron cuenta de que también contaba a los que los daban. — Karna, Líder de los Bae Dorus
Karna nació esclava en las forjas de Nocivax, donde su pueblo llevaba más de doscientos años trabajando para los Fundidores, los señores de la fortaleza-fragua. Su madre fue una de las cantoras de turno, las mujeres que marcaban con su voz el ritmo de los martillos. Karna aprendió de ella a contar los golpes, y de ese cálculo constante sacó su primera conclusión: que los Fundidores sabían cuántos martillazos hacían falta para forjar una espada, pero nunca habían contado cuántos esclavos había.
El levantamiento de 2.848 fue posible porque el Vacío se había filtrado en la roca de Nocivax y los gigantes de las forjas empezaban a enloquecer. Karna aprovechó la confusión de una noche en que tres gigantes se volvieron contra sus amos para guiar a su pueblo hacia la salida. Lo que nadie esperaba fue lo que vino después: los Bae Dorus no huyeron en desbandada. Karna los organizó en columnas, y cada vez que se unía un nuevo grupo de escapados, la columna golpeaba con más fuerza a sus perseguidores. Esa táctica es hoy su sello: cada vez que su pueblo crece, Karna devuelve un golpe.
Su segundo don es más inquietante. Karna mira a sus enemigos y elige uno de sus planes, una de las cartas que llevan en la mano, y lo deja encadenado mientras ella siga en pie. No puede destruirlo; solo inmovilizarlo. Los Bae Dorus dicen que aprendió ese poder en Nocivax, observando durante años cómo los Fundidores encadenaban a su gente, y que lo que hace ahora es devolverles la misma lección. Ella lleva todavía un eslabón roto en la muñeca, y no se lo quita ni para dormir.
Tras la liberación, Karna se encontró con un problema que no había previsto: los Bae Dorus libres no tienen tierra. Solaria los acoge, pero no les ofrece un lugar propio, y las chamanas miran con recelo a un pueblo que conoce el camino a las forjas mejor que nadie. Su mano derecha, Sefa Arenadorada, propone fundar una ciudad en el Desierto de los Lamentos. Karna duda: sabe que una ciudad atrae a los mismos tiranos de los que huyeron.
Entre los Bae Dorus se cuenta que, la noche de la huida, uno de los gigantes de Nocivax se interpuso entre los fugitivos y los Exterminadores que los perseguían. Nadie sabe por qué lo hizo. Karna volvió a buscarlo una semana después y no lo encontró, pero dejó en la entrada de las forjas un eslabón roto como el suyo.
Vínculos
PerseguidorExterminador de NocivaxLos Exterminadores de Nocivax tienen orden de traer a Karna de vuelta, viva o como ejemplo.
DeudaNocivax GiganteUn Nocivax Gigante salvó a los Bae Dorus durante la huida, y Karna todavía lo busca.
DesconfianzaAzira, Chamana de SolariaKarna no perdona a Azira que las chamanas ignoraran lo que ocurría bajo la arena de su propio reino.
SímboloCadenas de InmovilidadSus cadenas de esclava, rotas, son ahora el arma con la que inmoviliza a sus enemigos.
