Salió del pilar con el Vacío, pero no es del Vacío. Lleva mil años de retraso en todo, y lo único que de verdad le fascina es aquello que sabe volver de sus cenizas.
Llevo atrapado mil años y aún no lo he visto todo. — Caminante Cósmico
Nadie sabe cómo entró en el pilar. Él mismo lo cuenta de distintas maneras según el día: que quiso tocar la piedra para saber si estaba caliente, que siguió a una estrella fugaz hasta su base, que alguien lo empujó. Lo cierto es que hacia el 1.847 d. S. el Caminante Cósmico, un elemental hecho de ascuas y de luz de constelación, quedó encerrado junto a la fuerza que los primeros guardianes habían sellado allí. Durante mil años no pudo hacer otra cosa que mirar.
Lo que vio desde dentro es, quizá, el secreto más valioso de Roglamor. Hacia el 1.900, el Caminante notó por primera vez que el sello se calentaba en un punto concreto, como si alguien apoyara la mano desde fuera. Después llegó el resplandor morado: un cuadrado de luz que se encendía en la piedra, a intervalos, durante siglos. Él no sabía entonces qué era el Ritual de los Veedores. Solo sabía que, cada vez que la luz brillaba, la oscuridad a su lado respiraba un poco mejor.
La Fractura lo devolvió al mundo, pero no del todo. El Caminante sigue llegando a los sitios un instante tarde, desplazado hacia un pliegue de la realidad que solo alcanzan quienes también caminan entre sombras o ven con ojos verdaderos; para cualquier otro es como intentar detener un recuerdo. Recorre Roglamor con una curiosidad infantil, preguntando nombres de ríos que no existían cuando entró y quedándose dormido bajo cielos que había olvidado.
Hay una cosa que lo cambia. Cuando ve a una criatura volver de sus propias cenizas, el Caminante se queda inmóvil, y luego golpea con una precisión que atraviesa cualquier defensa. En los Valles Quemados pasó tres días sentado junto al nido del fénix Aurín, esperando a que renaciera, y cuando por fin lo hizo, el Caminante lloró chispas. «Yo no supe salir», dijo, «y él sale cada vez». Ninguna de las dos realidades ha decidido todavía de qué lado luchará.
Vínculos
FascinaciónFénix de las Llamas EternasContempla obsesionado cada renacer del Fénix de las Llamas Eternas, convencido de que en él está la clave de lo que a él le faltó para escapar.
TestigoRitual de los VeedoresEs el único ser que vio el Ritual de los Veedores desde el otro lado del sello, aunque aún no sabe lo que significa.
Misterio compartidoGnomo MecánicoReconoció al instante el símbolo grabado dentro del Gnomo Mecánico: lo vio mil años en las paredes interiores del pilar.
Compañero de celdaZeon, Emperador del VacíoCompartió prisión con la fuerza de la que nació Zeon, y el Emperador lo quiere a su lado porque cree que el Caminante oyó demasiado.
