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Elemrise
❦ Bestiario

Fénix de las Llamas Eternas

Ave de renacimiento, compañero de la Llama Eterna de Blazaria

2 min de lectura

Aurín ha muerto más veces de las que nadie puede contar, y cada vez renace de sus cenizas olvidando algo. Por eso vive junto a Protus, la Llama Eterna: alguien tiene que recordar por él.

Te lo cuento otra vez, pequeño: te llamas Aurín, eres mío y sigues aquí. Es lo único que importa. — Protus, la Llama Eterna

El fénix de las llamas eternas no es un ave cualquiera que arde: es un fragmento del fuego original de Blazaria con forma de pájaro. Los blazarianos aseguran que el primero nació de una chispa que saltó del corazón del reino el día de su fundación, y que todos los fénix descienden de ella. Cuando uno muere, sus cenizas siguen calientes durante días, y si nadie las dispersa, el ave vuelve a alzarse de ellas, más pequeño y apagado, para una última batalla.

Tiene otra habilidad que pocos conocen. Si el aire a su alrededor se lo pide, el fénix puede deshacerse de su gran plumaje de fuego y encogerse hasta convertirse en un pájaro del tamaño de una mano, gris y brillante como una brasa. En esa forma pierde su poder, pero sus ojos ven a través de cualquier sombra. Los exploradores de Blazaria los llevan así, posados en el hombro, cuando cruzan los Valles Quemados de noche.

El más famoso es Aurín, el fénix de Protus, la Llama Eterna. Aurín ha renacido tantas veces que ha olvidado casi todo lo que fue, porque cada renacer le quema un recuerdo. Protus, que nunca se apaga, es su memoria: le cuenta cada mañana quién es, a quién sirve y por qué no debe acercarse a las grietas del Vacío. Aurín escucha, asiente con la cabeza y, a veces, pregunta por una hermana que Protus nunca menciona.

La hermana se llamaba Cendra. Murió en los Valles Quemados en 2.847 d. S., durante la primera entrada del Vacío en Blazaria, y su ceniza cayó en una grieta abierta. No volvió de las cenizas. Volvió de otra cosa. Protus nunca le ha dicho a Aurín que lo que ahora vuela al servicio de Zeon, con llamas que no queman sino que desintegran, tiene los ojos de su hermana.

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