Durante mil años, el Caminante Cósmico compartió el interior del pilar con el Vacío. Es el único ser de Roglamor que ha visto a Zeon antes de que Zeon supiera que existía.
Llevo atrapado mil años y aún no lo he visto todo. Él tampoco. Ese es el problema. — El Caminante Cósmico
Dentro del pilar no había luz ni oscuridad, solo una presión parecida a la de estar en el fondo del mar. El Caminante Cósmico quedó atrapado allí hacia el año 1.847 d. S., y durante siglos creyó estar solo. Luego, poco a poco, notó que la presión tenía forma, y que la forma lo miraba.
Zeon no hablaba. No sabía hacerlo. El Caminante le contó cosas para no volverse loco: cómo era el cielo, a qué olía la lluvia sobre la ceniza, qué hacían los dragones al amanecer. No sabe si Zeon lo escuchaba. Sabe que, después de cada historia, la presión se volvía un poco más curiosa, y que con los siglos empezó a hacer preguntas sin palabras: ¿para qué?
Cuando el pilar se agrietó, los dos salieron. El Caminante corrió a ver el cielo. Zeon fue a buscar las respuestas que nunca obtuvo. El Caminante sigue sin decidir de qué lado luchará, porque teme una cosa más que al Vacío: que el Emperador conozca Roglamor por las historias que él le contó.


