Se firma leyendo en voz alta un libro que arde sin consumirse. Fortalece a todos los que luchan al lado del lector, pero cada palabra lo quema por dentro, y la primera muerte cierra el libro.
Seis horas leyendo. Nadie murió. Yo tampoco, aunque lo pareciera. — Guerrero de la Sangre Ardiente
El Pacto del Fuego no lo ofrece una persona, sino un libro: el Códice Ardiente, un volumen de tapas de hierro cuyas páginas arden sin consumirse. Nadie sabe quién lo escribió. Apareció en Blazaria durante la Guerra de las Cenizas, hacia el 2.300 d. S., y desde entonces pasa de mano en mano por voluntad propia.
El ritual es la lectura. El firmante abre el códice y lee en voz alta, y mientras lee, todas las criaturas que luchan a su lado sienten crecer el fuego en la sangre. Cada palabra, sin embargo, consume al lector un poco más. Y el libro exige una condición absoluta: que nadie muera mientras está abierto, ni amigo ni enemigo. A la primera muerte, el códice se cierra de golpe y el poder se apaga.
Esa extraña exigencia lo convirtió en un instrumento de paz. En la última batalla de la Guerra de las Cenizas, el Guerrero de la Sangre Ardiente leyó el códice durante seis horas entre los dos ejércitos, y nadie se atrevió a golpear primero. Aquella batalla sin muertos precedió al tratado. El guerrero no volvió a hablar: el fuego se había llevado su voz.
Desde la Fractura, el códice ha desaparecido. Hay quien recuerda que Jaden encontró un grimorio antiguo en la biblioteca prohibida de Eldralis, y se pregunta si aquel libro tenía tapas de hierro.
Vínculos
FirmanteGuerrero de la Sangre ArdienteEl Guerrero de la Sangre Ardiente leyó el códice entre dos ejércitos.
SospechaJaden, Estudiante de la SabiduríaEl grimorio que Jaden encontró en Eldralis podría ser el Códice Ardiente.
SeñorIgnis, Señor de BlazariaIgnis prohibió el códice en Blazaria tras la Guerra de las Cenizas.
