La arena de Solaria guarda un poder que se paga con la propia vida. Quien sella este pacto expulsa del mundo a su enemigo, y lo pierde todo si cae uno solo de sus aliados.
La arena no pregunta por qué sangras. Solo cuenta cuántos quedan a tu lado. — Guardián de Runas Olvidadas
El Pacto de Sangre no lo ofrece ningún ser: lo ofrece la tierra. Los Guardianes de Runas Olvidadas de Solaria enseñan que la arena guarda un poder que solo responde a la sangre, y que quien la derrama a sabiendas puede pedirle algo a cambio. El ritual es sencillo: abrir la palma, dejar caer la sangre sobre la tierra y nombrar al enemigo.
El precio es ineludible. La sangre vincula el destino del firmante al de sus compañeros, y mientras el pacto dure, el enemigo nombrado queda borrado del mundo, como si la arena se lo hubiera tragado. Pero si cae uno solo de los aliados del firmante, la tierra considera roto el vínculo y devuelve lo que se llevó.
Los Bae Dorus lo firmaron colectivamente en 2.848 d. S., la noche antes del levantamiento de Nocivax: cada uno dejó una gota sobre el suelo de la forja. El primer Fundidor desapareció sin dejar rastro. Al tercer día murió uno de los rebeldes, y el Fundidor volvió a aparecer en su trono, más furioso que antes. Karna aprendió así que este pacto solo funciona para quien no está dispuesto a perder a nadie.
Se dice que lo que hizo Thorek ante su clan asediado, abrirse las palmas y dejar que su sangre empapara la tierra, fue un Pacto de Sangre a la manera antigua. El Clan de las Runas nunca le ha preguntado a quién nombró.
Vínculos
Quien lo ofreceGuardián de Runas OlvidadasLos Guardianes de Runas Olvidadas enseñan el ritual de la sangre sobre la arena.
FirmanteKarna, Líder de los Bae DorusKarna y los Bae Dorus lo sellaron la noche antes del levantamiento.
FirmanteThorek, Exiliado del ClanThorek pagó con sangre lo que su clan pagaba con tiempo.
VínculoDaga de SangreLa Daga de Sangre busca este pacto cuando su portador cae.
