Joe el Indomable y el Guerrero de la Sangre Ardiente se han enfrentado cuarenta y una veces en los fosos de Blazaria. Van veinte a veinte. Ninguno quiere el combate cuarenta y dos.
Lucharé hasta arder y que solo queden mis cenizas. Pero no contra él. Todavía no. — Joe, el Indomable
En los fosos de combate de la capital de Blazaria se lucha hasta que uno de los dos no puede levantarse. Joe, que nació en Aetheria pero se forjó en Blazaria, lucha hasta arder. El Guerrero de la Sangre Ardiente, mestizo de Blazaria e Hydrosia, lucha hasta que la sangre le hierve. Juntos han llenado el foso cuarenta y una veces.
El combate cuarenta y uno terminó en empate: los dos cayeron a la vez. Los jueces decidieron que el siguiente sería el definitivo. Esa noche, en la taberna, Joe y el Guerrero se miraron por encima de la jarra y supieron que ninguno quería ganar. Ganar significaba no tener a nadie más contra quien medirse.
Desde entonces han encontrado mil excusas para aplazar el combate. Una lesión, una boda, una invasión del Vacío. Esa última fue cierta: en 2.848 lucharon codo con codo en los Valles Quemados, y los guardias que los vieron dicen que nunca un enemigo duró tan poco delante de dos hombres que se negaban a dejar que el otro se llevara la gloria.


