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Elemrise
✠ Pacto

Pacto con las Sombras

Una sombra a cada lado del mundo, y ni una más

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Las sombras del Plano Espectral conceden un daño lento y constante contra los enemigos del firmante. A cambio exigen un equilibrio exacto: un solo aliado en cada realidad, ni más ni menos.

Una a la izquierda del mundo, otra a la derecha. Si me sobra una, me falto yo. — Asesino de un Ojo

El Pacto con las Sombras se sella en el Plano Espectral, el reflejo de Roglamor donde solo existen espíritus y sombras. El firmante debe permanecer allí hasta que su propia sombra se separe de él y acepte servirle. Es un ritual peligroso: quien se queda demasiado tiempo deja de proyectar sombra en el mundo real, y no la recupera.

Antes de la Fractura, el pacto apenas tenía uso. Pero desde que Roglamor se desdobló en dos realidades, las sombras exigen equilibrio entre ambas: el firmante debe mantener exactamente una criatura a su lado en cada realidad. Mientras lo hace, sus sombras acechan a sus enemigos y los hieren cada amanecer, sin descanso. Si el equilibrio se rompe, la sombra reclama al firmante para siempre.

En los callejones de Aetheria se dice que el Asesino de un Ojo lo firmó después de sobrevivir a los Veedores, y que por eso sus diez víctimas aparecían heridas antes de que nadie lo viera llegar. El Mono del Planeta Espectral, que salta entre sombras, sería según algunos la sombra que lo sirve.

Nadie ha firmado este pacto dos veces. Los pocos que lo rompieron siguen caminando por Roglamor, pero sin sombra, y los niños se apartan de ellos sin saber por qué.

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