Las gárgolas de las Agujas de Solaria duermen en piedra hasta que el reino sangra. Entonces despiertan con más fuerza cuanto más herido está su protegido, y traen consigo una gota de vida.
No las tallamos para que vigilaran el reino. Las tallamos para que vigilaran a quienes lo vigilan. — Inscripción en la base de una gárgola de las Agujas
En lo alto de las Agujas de Solaria, entre las torres de roca afilada donde los Guardianes vigilan el horizonte, hay cientos de figuras talladas: aves, leones con alas, rostros con la boca abierta hacia el cielo. Los viajeros las toman por adornos. Los guardianes saben que son gárgolas dormidas, esculpidas hace siglos por canteros que conocían un secreto ya perdido: en el centro de cada estatua dejaban una semilla del Oasis del Soñador.
Esa semilla es lo que las despierta. La gárgola permanece inmóvil durante años, quizá durante siglos, hasta que siente la sangre de alguien a quien juró proteger. Entonces la semilla germina, la piedra se resquebraja en las articulaciones y la gárgola se pone en pie. Cuanto más herido está su protegido, más fuerte despierta, como si la piedra midiera el daño y respondiera en proporción. Lo primero que hace al despertar es posar una garra sobre el herido, y de la grieta de su pecho brota una savia tibia que cierra un poco las heridas.
Las gárgolas no hablan, pero recuerdan. Cada una lleva en la base el nombre de la familia de guardianes a la que fue entregada, y solo despierta por la sangre de ese linaje o de quien lo haya sucedido en el puesto. Hay gárgolas cuyos linajes se extinguieron hace mucho, y esas son las que más inquietan: nadie sabe qué sangre podría despertarlas ahora.
Durante la primera oleada del Vacío, Aremis defendió las Agujas con su espada, y cuentan los guardianes que, cuando cayó herido en la muralla oriental, siete gárgolas despertaron a la vez a su alrededor. Desde que fue declarado traidor, las chamanas ordenaron borrar su nombre de las bases de piedra. Lo hicieron. Pero las siete gárgolas siguen girando la cabeza, cada amanecer, hacia el sur verde por donde se marchó.
La gárgola más antigua de las Agujas no tiene nombre en la base, solo una marca: un pilar con seis cristales a su alrededor. Nunca ha despertado. Los guardianes la cuidan como a una reliquia, y desde la Fractura le ha salido una fina línea de musgo verde en el pecho, justo donde estaría la semilla.
Vínculos
ProtegidoAremis, Guardián de SolariaSiete gárgolas despertaron por la sangre de Aremis y aún miran hacia donde se fue.
ParienteGólem de RocaLos canteros de Solaria que tallaron las gárgolas aprendieron su arte de los mismos que dieron vida al Gólem de Roca.
SemillaOasis del SoñadorEn el corazón de cada gárgola late una semilla del Oasis del Soñador.
