Saltar al contenido
Elemrise
❦ Bestiario

Gigante del Volcán

Coloso de lava huido de Nocivax que solo ve con claridad en compañía

2 min de lectura

Los gigantes del volcán nacen de dos en dos y comparten la vista: uno solo es medio ojo. Kharum huyó de Nocivax; su gemela Teshka se quedó. Desde entonces él ve el mundo a medias.

Coloso de lava, su presencia incendia el horizonte. Pero mira cómo camina: busca a alguien. — Halvar Martillo-Hondo, maestro forjador

Los gigantes del volcán no nacieron en Blazaria. Su origen está bajo Solaria, en la roca profunda donde hoy se esconden las forjas de Nocivax: la arena fundida por el calor de la tierra se alzó un día con forma de hombre, y luego con forma de otro hombre al lado. Por eso los gigantes del volcán nacen siempre en pareja, como gemelos de magma, y por eso tienen arena en las venas además de fuego.

Su rasgo más extraño es la vista. Un gigante solo ve sombras y bultos; dos gigantes juntos ven con claridad, incluso lo que se esconde en la oscuridad, como si compartieran un único par de ojos repartido entre ambos cuerpos. Cuando uno muere, su cuerpo se endurece en roca volcánica y puede despertar una vez más si se pronuncian las palabras antiguas, aunque lo hace más débil y por poco tiempo, antes de volver a la piedra para siempre.

Durante siglos, los Fundidores de Nocivax emplearon a los gigantes en sus forjas. Cuando el Vacío empezó a filtrarse en la roca, algunos se dejaron arrastrar hacia la oscuridad y se convirtieron en los gigantes de Nocivax que hoy marchan con las fuerzas del Vacío. Otros huyeron hacia el norte siguiendo el calor, y encontraron refugio en los volcanes de Blazaria. Ignis los acogió con una sola condición: que ayudaran a mantener encendido el corazón del reino.

Kharum fue de los que huyeron. Su gemela, Teshka, se negó a abandonar a los esclavos de las forjas y se quedó. Desde entonces Kharum vive en las laderas de la capital de Blazaria, medio ciego, chocando contra las rocas y escuchando cada temblor de la tierra por si es ella. Los herreros dicen que, en las noches claras, mira hacia el sur durante horas. Lo que no dicen es que, una de esas noches, por un instante, sus ojos vieron con perfecta claridad.

◆

Vínculos