Saltar al contenido
Elemrise
❦ Bestiario

Saltador de Mundos

Viajero entre las dos realidades que olvida un poco con cada salto

1 min de lectura

Puede cruzar de una realidad a otra cuando casi nadie puede, pero cada salto le cuesta un recuerdo y un compañero. Ya no sabe cómo se llamaba.

Me lo he encontrado tres veces. Las tres me saludó como si fuera la primera. — Marcos, Invocador de Bestias

Desde la Fractura, Roglamor existe en dos realidades superpuestas, y solo unos pocos pueden cruzar de una a otra con el cuerpo entero. A esos pocos se les llama saltamundos. El más conocido fue antes el hermano Ilar, de los Selladores de Portales. Durante un sellado en el Horizonte de Estrellamar, en lugar de convertirse en el ancla del sello, cruzó al otro lado. Regresó, pero ya no era el mismo.

Saltar no le sale gratis. Cada vez que cruza tiene que dejar algo atrás, y casi siempre ese algo es un compañero: una criatura que se queda en la otra realidad o se pierde por el camino. A cambio, llega al otro lado ya en movimiento, sin el aturdimiento que paraliza a cualquier otro viajero. Ha descubierto además que, allí donde algo se ha borrado del mundo para siempre, el velo se vuelve más delgado y saltar le cuesta menos. Prefiere no pensar en lo que eso significa.

Lo que más pierde son los recuerdos. Lleva un cuaderno en el que lo apunta todo, y las primeras páginas están escritas con una letra que ya no reconoce como suya. Los Selladores lo llaman Ilar cuando se lo cruzan, aunque tienen prohibido hablarle, y él no se da la vuelta. Firma sus notas como «el que salta».

En Hydrosia coincidió con Marcos, el Invocador de Bestias, que busca la manera de volver a la realidad de la que cree venir. Pasaron una noche entera comparando lugares. Al amanecer, el Saltador le dijo algo que Marcos no ha conseguido olvidar: ninguno de los sitios que él describía existe en ninguna de las dos realidades que conoce.

◆

Vínculos