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Elemrise
❦ Bestiario

Señor de las Mentiras

Demonio de los espejismos del Desierto de los Lamentos

2 min de lectura

Bajo un sol que nunca se apaga no hay sombras donde esconderse. Por eso, en Solaria, las mentiras tuvieron que aprender a caminar solas.

Me preguntaste si mentía. Te dije que sí. ¿Ves? Puedes confiar en mí. — El Señor de las Mentiras

Los chamanes de Solaria cuentan que el Señor de las Mentiras nació de la primera mentira dicha bajo el sol que nunca se apaga. En una tierra sin noche nada puede ocultarse, y aquella mentira, sin rincón donde esconderse, se dio un cuerpo para huir. Desde entonces recorre las Dunas del Desierto de los Lamentos con forma de mercader, de pariente perdido, de oasis. Asegura que el llanto nocturno del viento no son los caídos de arena, sino sus propias voces practicando.

Ninguna maldición se le pega y ningún hechizo lo atrapa. Los sabios de la Academia de Eldralis lo explicaron así: toda magia necesita una verdad sobre la que agarrarse, un nombre, una forma, un deseo, y en él no hay nada verdadero que agarrar. Solo se le puede vencer a golpes, y es difícil golpear algo que te jura, con lágrimas, que está a tu espalda. En compañía de otros demonios se vuelve más fuerte, porque una mentira repetida por dos bocas empieza a parecerse a la verdad.

La Fractura fue para él una fiesta. Con dos realidades superpuestas, basta con que una mentira sea cierta en una de ellas para que suene sincera en la otra. Las caravanas que cruzan el desierto ya no preguntan si un pozo es real: preguntan «¿real dónde?». Los Bae Dorus, que aprendieron a desconfiar de todo en las forjas de Nocivax, son los únicos que lo ignoran sistemáticamente, y él los detesta por ello.

Su engaño más famoso fue contra el Djinn del Desierto. Le convenció de que las tormentas de arena que el djinn desataba no eran suyas, sino de Azira, y que el djinn solo era una de sus herramientas. El djinn pasó un siglo sin levantar una sola tormenta, avergonzado, hasta que comprobó la mentira. Desde entonces se persiguen por las dunas, y los nómadas saben que cuando hay viento sin arena o arena sin viento, los dos andan cerca.

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Vínculos