Fuente del poder del Constelador Místico: lo conecta con las fuerzas estelares y le deja leer el destino. Según los astrónomos de Ethereon, encaja en una cerradura que aún no ha sido construida.
Hay llaves que esperan puertas. Esta espera un mundo. — Seleana, Reina de Ethereon
Nadie la forjó en Roglamor. Los astrónomos de Ethereon dicen que cayó del cielo en el año 410 d. S., la misma noche en que se trazaron las Puertas Juradas, y que quedó clavada en el suelo de la capital como si alguien la hubiera dejado puesta en una puerta invisible. Durante siglos la estudiaron sin lograr arrancarla.
La arrancó un hechicero joven, el que hoy llaman el Constelador Místico. Desveló su poder oculto y, con él, se conectó con las fuerzas estelares: aprendió a manipular los hilos del universo, a conjurar hechizos de inmenso poder y a leer el destino escrito en el mazo de sus rivales. El secreto de su poder procede de esa llave única.
La llave tiene una costumbre extraña: cuando se usa, abre algo para todos. Quien la gira en presencia de otros les concede también un vistazo al porvenir, y por eso el Constelador la usa con cautela. Su precio es que cada vez que lo hace, la llave pesa un poco más, como si se acercara a la cerradura que busca.
Los astrónomos de Ethereon sostienen que esa cerradura todavía no existe. Desde la Fractura, sin embargo, la llave se calienta cuando el Constelador mira hacia el centro de Roglamor.



