La Piedra de la Obediencia no doblega para siempre: doblega hasta agotarse. Y cuando se agota, deja escapar lo último que tenía dentro, un hechicero muerto que todavía obedece.
Obedecí toda mi vida. ¿Por qué iba a dejar de hacerlo ahora? — Atribuido a un hechicero muerto liberado en Aetheria
La Piedra de la Obediencia es un fragmento arcano que impone su voluntad sobre cualquier espíritu, pero cada uso la desgasta. Lo que pocos saben es por qué funciona: dentro de la piedra está atrapado el espíritu de un hechicero que la usó demasiadas veces, hasta que la piedra lo dobló también a él. Cuando su portador la gira por última vez y la piedra se agota, el hechicero sale. Tiene un cuerpo de ceniza y túnica raída, ojos vacíos y una única capacidad: obedecer al último que sostuvo la piedra.
Los coleccionistas de reliquias aseguran que cada Piedra de la Obediencia contiene a un hechicero distinto, y que todos ellos fueron, en vida, miembros de la Orden de los Veedores. Si es cierto, esas piedras serían restos de los rituales que agrietaron el pilar, y los hechiceros muertos que salen de ellas, los últimos Veedores en cumplir órdenes. Mavik, el Domador de Bestias, ha destruido al menos dos piedras antes de que se agotaran, y dice que, al romperlas, oyó a alguien darle las gracias.


