El Campeón del Vacío lucha como un reflejo distorsionado de los héroes de Roglamor. Skyvorn fue el primero en darse cuenta de a quién imitaba: a él.
Sus alas se alzan como escudos, guardando el firmamento. Las mías también. Esa es la peor parte. — Skyvorn
En la batalla de la Torre de las Nubes Eternas, Skyvorn, Protector de los Cielos, se encontró frente a frente con el Campeón del Vacío. El Campeón alzó los brazos como si fueran alas y los cruzó delante del pecho, igual que un escudo. Era la postura de guardia de Skyvorn. Exacta. Hasta el pequeño temblor de la muñeca izquierda, la herida que Skyvorn se hizo de joven.
Lucharon durante horas. Cada golpe de Skyvorn encontraba su propia defensa. Cada finta, su propia respuesta. Al final se separaron agotados, y Skyvorn comprendió algo que lo sigue despertando por las noches: el Campeón no había copiado su estilo en batalla. Lo había aprendido antes. Alguien le había estado enseñando, durante años, cómo luchaba el Protector de los Cielos.
Desde entonces, Skyvorn ha cambiado su guardia tres veces. El Campeón se adapta en cuestión de días. Skyvorn ya no se pregunta cómo lo hace, sino quién de su entorno lo ha visto entrenar.

