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Elemrise
⚜ Reliquia

Piedra de Poder del Vacío

Esquirlas del pilar que aún recuerdan lo que encerraban

1 min de lectura

Fragmentos del pilar central desprendidos en la Fractura. Fortalecen a quien los lleva, pero no son poder de Roglamor: son el Vacío mismo, esperando volver a casa.

No la llevas tú. Te lleva ella, despacio, hacia donde nació. — Loryan, Maestro de la Sabiduría

Las primeras piedras de este tipo no cayeron en la Fractura, sino mucho antes. Hacia el año 1.900 d. S., cuando la Orden de los Veedores descubrió cómo extraer poder del sello, sus rituales arrancaban del pilar pequeñas lascas que brillaban con una luz que no era luz. Los Veedores las llamaban «lágrimas del sello» y las guardaban en cajas de plomo en sus salas ocultas de Aetheria.

En 2.847, cuando el pilar se agrietó, miles de esquirlas salieron despedidas hacia los seis reinos. Las que cayeron en tierra húmeda o fértil se pudrieron en días, y por eso ningún hijo de Hydrosia ni de Verdelume puede llevar una sin enfermar. Las demás siguen activas: emanan una energía que distorsiona la realidad a su alrededor y vuelven más fuerte a cualquier criatura que las porte.

Las Fuerzas del Vacío las usan como insignias. Se dice que cada Campeón del Vacío lleva una incrustada en el pecho, y que el Heraldo reparte las más grandes entre quienes le juran obediencia. También han aparecido en manos de mercenarios de Solaria y de contrabandistas de Aetheria; Oren Velaspina admite haber transportado un cargamento en 2.848 y jura que el barco aéreo pesaba más a la vuelta que a la ida.

El precio no es inmediato. Quien lleva una Piedra de Poder del Vacío durante mucho tiempo empieza a olvidar los nombres de los lugares y, al final, el suyo. Los eruditos de Eldralis sostienen que las esquirlas quieren regresar al pilar, y que arrastran poco a poco a su portador hacia el centro de Roglamor.

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