Forjada en Nocivax y templada en el abismo entre los reinos, arranca un fragmento del alma de cada criatura que hiere. Las almas le susurran a su portador lo que sabían en vida.
No la llevo para luchar. La llevo para que mi abuela no esté sola. — Sefa Arenadorada
Los Fundidores de Nocivax la forjaron hacia el 2.650 d. S., en la época en que los Bae Dorus trabajaban encadenados en sus fraguas. No la templaron en agua ni en aceite, sino en el abismo que separa los reinos, un lugar del que ningún aprendiz regresó para describirlo. Por eso el fuego le repugna: se dice que si una llama la toca, la hoja grita.
Su filo no solo corta la carne. Cada herida arranca una astilla del alma de la víctima y la encierra en el acero. Las almas no callan: le cuentan al portador lo que sabían, lo que temían y lo que planeaban, y el portador debe aprender a escuchar unas y olvidar otras. Los Exterminadores de Nocivax que la empuñaron se volvían más astutos con cada batalla y más callados con cada año.
Durante el levantamiento de 2.848, Karna se la arrebató al último Exterminador que la había llevado. Esa noche, los Bae Dorus oyeron dentro de la espada las voces de sus abuelos, muertos en las forjas. Karna quiso destruirla; Sefa Arenadorada se lo impidió, porque destruirla habría sido matar por segunda vez a los suyos.
Hoy la guarda Sefa, envuelta en tela y sin desenvainar. Ella dice que a veces le habla un alma que no es Bae Dorus, ni de Nocivax, ni de ningún reino: una voz que pregunta, una y otra vez, por qué el mundo sigue existiendo.
Vínculos
Antiguo portadorExterminador de NocivaxLos Exterminadores de Nocivax la empuñaron durante generaciones.
LiberadoraKarna, Líder de los Bae DorusKarna la arrebató en el levantamiento de los Bae Dorus.
SemejanteDevorador de AlmasEl Devorador de Almas consume lo que la espada solo encierra; ambos se buscan.
