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Elemrise
❦ Bestiario

Portador de la Llama Azul

Custodio de la primera llama de Lyra, siempre en pie y siempre en marcha

2 min de lectura

Ademar Brasaclara lleva la llama azul, la primera que salió de las manos de Lyra. No quema a quien no debe y nunca se apaga. Es lo último que queda de la Lyra que fue, y la Lyra que es ha empezado a buscarla.

No me la dio para que la protegiera de los demás. Me la dio para que la protegiera de ella. Ahora lo entiendo. — Ademar Brasaclara, Portador de la Llama Azul

La llama azul fue la primera que Lyra creó en las fraguas profundas de Blazaria, cuando aún era aprendiz y nadie la llamaba Creadora de Llamas. Es pequeña, fría al tacto y obstinada: no consume la madera ni la carne de quien la lleva, solo aquello que su portador desea quemar. Lyra la entregó a un muchacho de su taller, Ademar Brasaclara, con una única instrucción: «Que no se quede quieta nunca».

Ademar la cumplió al pie de la letra. Los portadores de la llama azul son guardianes siempre preparados; los soldados de Blazaria bromean con que Ademar duerme de pie. Cuando entra en combate ya está en guardia, y cuando cae, la llama no se apaga: lo envuelve, lo reduce a una ceniza azulada y, al poco, lo devuelve, más débil pero en pie, para terminar lo que estaba haciendo. Ademar ha vuelto así dos veces. La segunda, dice, la llama tardó más en decidirse.

El día de la Erupción de Ira, cuando Lyra desató su furia y el volcán sepultó a los invasores y a media ciudad, Ademar corrió en sentido contrario a la lava con la llama azul alzada. Donde pasaba, la lava se apartaba. Sacó a ochenta personas de los barrios bajos y las llevó hasta las laderas. Esa noche, mirando la ciudad en ruinas, comprendió que la llama no obedecía a Lyra: obedecía a la Lyra que la había encendido, la aprendiz que quería que el fuego sirviera para algo.

Ahora, desde el Abismo de las Profundidades, la Ahogadora de Almas ha empezado a preguntar por él. Los marineros de Hydrosia dicen que Lyra busca la llama azul para apagarla en el fondo del mar, porque es la única prueba de que una vez fue otra persona. Ademar ha decidido no esconderse. Viaja por los caminos de Blazaria con la llama alzada, y cada vez que se acerca a la costa, la llama brilla un poco más fuerte, como si reconociera a alguien.

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