El Heraldo del Vacío lo ofrece en nombre de Zeon: ver lo que vendrá antes que nadie. El firmante debe atacar sin descanso; el día que se detiene, el Vacío se cobra lo que le prestó, y borra su rastro.
No te pido nada. Solo que no te pares. — Heraldo del Vacío
El Pacto del Vacío lo ofrece el Heraldo del Vacío en nombre de Zeon. No hay ritual visible: el Heraldo se acerca, pregunta qué se teme y, cuando el firmante responde, le muestra la respuesta un instante antes de que ocurra. Desde ese momento, el firmante siempre ve un paso más allá que los demás.
El don parece poder absoluto sobre la nada: saber qué carta del destino vendrá después. Pero el Vacío no entiende la quietud. El firmante debe atacar sin descanso, y si un solo día no lo hace, el pacto se rompe. Lo que el Vacío cobra entonces es todo rastro del firmante: su nombre, su recuerdo en los demás, hasta su sombra.
Los historiadores sospechan que los primeros firmantes fueron miembros de la Orden de los Veedores, hacia el 1.900 d. S., cuando empezaron a extraer poder del sello. De los Veedores cuyos nombres faltan en los registros de la Orden, ninguno murió: simplemente, en algún momento, dejaron de haber existido. Nadie sabe cuántos fueron.
Desde la Fractura, el Heraldo ofrece el pacto abiertamente en los reinos invadidos. Los Selladores de Portales aseguran que, en cada aldea vacía, encuentran una mesa puesta para alguien que nadie recuerda.
Vínculos
Quien lo ofreceHeraldo del VacíoEl Heraldo del Vacío lo propone en nombre de Zeon.
SemejanteVincularse con el VacíoVincularse con el Vacío es su forma completa: el alma entera, no solo el rastro.
FirmantesRitual de los VeedoresSe sospecha que los Veedores lo firmaron en los primeros rituales.
BeneficiarioZeon, Emperador del VacíoCada firmante borrado fortalece a Zeon.
