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Elemrise
❦ Bestiario

Roc del Cielo

El ave cuya sombra caza antes que ella, sobre las Montañas Rúnicas

2 min de lectura

Vuela tan alto que nadie lo ha visto de cerca. Solo conocen su sombra, y su sombra, dicen en Verdelume, tiene hambre propia.

Mira a la sombra, no al ave. — Ley tallada del Clan de las Runas

El Roc del Cielo anida en las cumbres más altas de las Montañas Rúnicas, por encima de las nubes que separan Verdelume de los vientos de Aetheria. Es un ave tan grande que sus nidos se confunden con bosques y tan alta en su vuelo que muy pocos la han visto entera. Lo que todo el mundo conoce es su sombra: una mancha alargada que cruza valles en silencio y bajo la cual los pájaros dejan de cantar.

Los lobos del Clan de las Runas tienen una ley tallada sobre el roc: «Mira a la sombra, no al ave». Su vista es tan aguda que ve criaturas escondidas en la oscuridad, incluso las que se ocultan entre dos realidades, y su sombra cae sobre la presa un latido antes que sus garras. Los cazadores del clan aseguran que la sombra no es solo sombra: que se mueve un poco por su cuenta, que se adelanta, que elige. Por eso solo otra sombra, o unos ojos que vean de verdad, pueden detenerla.

Tras la Fractura empezaron a verse sombras de roc sin roc. Cruzan las laderas en días despejados, con el cielo vacío encima, y nadie sabe si el ave vuela en la otra realidad o si la sombra ha decidido, por fin, cazar sola. Los Guardianes de la Cima, que vigilan los nidos desde hace generaciones, han contado tres de esas sombras sueltas, y no han conseguido que ninguna vuelva a su dueño.

La leyenda favorita de los cachorros del clan es la de Thorek. De pequeño, una sombra de roc lo cubrió mientras jugaba entre las piedras grabadas y el ave lo levantó hasta su nido. Pasó una noche entre plumas del tamaño de árboles. Al amanecer, el roc lo devolvió exactamente al mismo lugar, sin un rasguño. El clan lo interpretó como un augurio de grandeza; hoy, con Thorek exiliado, prefiere no recordarlo.

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